Archivos Mensuales: enero 2015

A propósito del Día de la Paz

En Málaga existe un barrio conocido como barrio de La Paz, aunque su denominación completa es Barriada veinticinco años de paz. Su construcción data de 1965 y consta de varios edificios no demasiado altos en forma de H que conforman unas pocas calles. Es la materialización propagandística del éxito del régimen franquista en mantener la paz durante nada menos que un cuarto de siglo en un país como el nuestro, tan dado en su historia a la confrontación fratricida. Aunque en una de las fachadas de las casas lucía un cuadro de azulejos (no sé si se mantendrá o lo habrá borrado el reseteo de la historia oficial) sobre cuyo fondo aparecía el susodicho nombre de la barriada, Veinticinco años de Paz, adornado con algún símbolo fascistoide, cuando uno se adentraba en sus calles y se paraba a identificarlas se tropezaba con los nombres de egregios militares (Comandante Román, Sargento Crooke López, Sargento García Noblejas, etc.) de la sacrosanta cruzada nacional exportada a la otra punta de Europa, donde las hordas comunistas lucharon contra la civilización cristiana representada por las huestes de la Alemania nazi. Sigue leyendo

El mal gobierno: Tirano Banderas y La fiesta del Chivo

La novela de dictadores es un subgénero narrativo de las letras hispanas. Aunque sus títulos pertenezcan mayoritariamente a escritores hispanoamericanos (con antecedentes del siglo XIX), es Valle-Inclán el que inicia con Tirano Banderas (1926) este tipo de narraciones. Es tan claro su papel fundacional que la siguiente obra, El Señor Presidente, la compuso Miguel Ángel Asturias en los años inmediatamente posteriores, teniendo muy presente la lectura fervorosa del tirano de Valle-Inclán. De hecho, aunque la publicara en 1946, ya estaba terminada en 1932. Sigue leyendo

La sombra de Prometeo

Estamos siendo compelidos desde hace dos décadas por una ola de empuje ineluctable hacia un nuevo paradigma cultural del que empezamos a ser conscientes y sobre cuyas consecuencias ya se reflexiona. El movimiento –como en otras ocasiones anteriores– tiene su origen en ciertas innovaciones tecnológicas todas incluidas en el ámbito ya conocido como mundo digital. No es algo inédito en la historia de nuestra especie que la técnica modifique nuestra existencia. Ocurre desde que el homo empezó su tránsito evolutivo hasta llegar a ser sapiens. Ateniéndonos a las evidencias paleoantropológicas no se puede negar que la técnica ha contribuido de manera decisiva a convertirnos en lo que somos (para bien y para mal).

Y de esto parece consciente la humanidad si rastreamos en el subconsciente colectivo, y acudiendo a las fuentes mitológicas de nuestra cultura, buscamos entre los primeros balbuceos que trataban de dotar de sentido la propia existencia, respondiendo a la pregunta sobre los orígenes. Los antiguos griegos, cuya mitología –se sepa o no– constituye parte esencial de nuestro ADN cultural, rendían culto al titán Prometeo, amigo de los mortales, adorado por éstos por ser él quien robó el fuego de los dioses para entregárselo a los hombres; el fuego, el símbolo del control sobre la naturaleza, condición necesaria para el artificio, esencia de la técnica, base innegable de nuestra supervivencia.
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