Archivos Mensuales: mayo 2015

Exiliados

Por Joaquín Medina Ferrer

La reunión del Club de Lectura con el autor de la novela “Exiliados” Antonio Cobos, antiguo profesor de inglés en este centro y hoy ya jubilado tras cuarenta años dedicado a la enseñanza, fue amena y entretenida.
Comenzó el autor hablándonos de las distintas vicisitudes por las que había pasado desde que pensó en escribir la novela hasta conseguir que se publicara, del golpe de fortuna que le supuso encontrarse casualmente con el editor y no tener que pasar por el engorroso camino de enviar el borrador a distintas editoriales así como de las dificultades económicas que plantea la edición para un autor novel.
Nos habló también acerca de sus autores favoritos y de cómo había llegado a decidirse a plantar cara al desafío de escribir una novela, lo que para él siempre había sido un reto, a partir de haber hecho antes sus pinitos con el relato corto.
En concreto nos dijo que el argumento de la novela lo ideó a partir de un pequeño cuento en el que narraba, como tema propuesto en el Club de Escritura en el que participa, lo que le aconteció a una maleta que llevaba una mujer camino del exilio durante la Guerra Civil española. Tras leer el cuento a algunos amigos, todos coincidieron en que ahí había tema para una obra de mayor envergadura, así que puso manos a la obra… y poco después apareció “Exiliados”.
Comentó también Antonio que en parte la novela bebía de las vivencias de familiares cercanos tanto de procedencia rusa como mexicana , algunos de los cuales habían vivido el drama del exilio, aunque había alterado nombres y profesiones añadiendo que para empaparse mejor de las costumbres de México y ambientar mejor la trama de la acción recientemente había realizado un viaje a este país americano.
La novela trata básicamente de las vidas paralelas de dos mujeres, María y Nuria, a las que el azar de la guerra, el caos en el paso de la frontera francesa ambas huyendo de la Barcelona a punto de ser tomada por las tropas franquistas, une y separa.
Las dos mujeres cada una con un hijo al que deben dar el pecho para alimentarlo traban una fuerte y emotiva relación cuando María debe alimentar a la hija de Nuria.
Tras su paso por el campo de refugiados junto al mar de Argèles donde ambas habrán de mostrar una enorme fortaleza para superar las adversidades que deben afrontar inician caminos separados pero siempre con el recuerdo de aquella amistad.
María, enfermera y mujer de fuertes convicciones morales, llegará a Rusia, allí vivirá los problemas de los refugiados españoles, los sucesos dolorosos de la segunda guerra mundial y la ocupación alemana, la pérdida de su marido, el enigmático Manfred, el encuentro de un nuevo amor, el abnegado y discreto Marcel, la ruptura con su amiga española, Olga, las dudas acerca del futuro de su hijo Adrián….
Nuria, vitalista y emprendedora, viajará a México con su marido, convencido sindicalista, Joan. Allí, a partir de una pequeña frutería que ella se encarga de atender y regentar, con su dedicación y esfuerzo llegará a montar un pequeño emporio de tiendas, luego convertidas en supermercados, gracias también a la intervención de Diego, personaje con el que mantiene una relación ambigua.
La historia de sus vidas, de sus logros y sus fracasos, de sus relaciones familiares, de ocasionales infidelidades, de sus ideas políticas y sociales es el hilo que desarrolla la obra, historia que se entremezcla con sucesos importantes ocurridos en ambos países. Historia que termina con un emotivo reencuentro en España con la llegada de la democracia.
La novela se lee con facilidad, está escrita con un lenguaje claro y sencillo y no abusa de datos históricos, que según el propio autor, pueden averiguarse de otros modos. Algunos vieron en ella una obra del estilo de esas que ahora están tan de moda tras el éxito de “ El tiempo entre costuras” de María Dueñas. También se dijo que podría ser un buen guion para telenovelas como “Amar en tiempos revueltos “ y otras similares.
Insistíó Antonio en que se le dijeran aquellos puntos que podían ser mejorables ya que era la primera vez que su novela se exponía a “juicio público “ y que , aunque jugaba en casa y contaba con nuestra benevolencia , agradecería cualquier crítica que se le hiciera. Incluso él mismo dijo que al releer la novela pensaba que debía haber cambiado algunas cosas.
Y tal vez en el debe de la novela hay que anotar el intento de querer hacer una historia grande y dilatada en el tiempo a costa de empequeñecer en demasía las historias que la componen.
Saltos temporales excesivos, como si el autor sintiera que debía llegar a un determinado momento histórico y le quedaran pocas páginas para ello, que provocan que algunos de los temas que se plantean queden inacabados.
El formato adoptado por el autor para construir la novela con la disposición en numerosos capítulos de breve duración pareció inadecuado a algunos de los asistentes a los que les hubiera parecido mejor el empleo de una estructura más “densa”.
Estas críticas, por así llamarlas, fueron agradecidas por Antonio, lo que, de paso, nos liberó a los que pusimos tales objeciones de sentirnos incómodos por haberlas expuesto.
Finalmente, Antonio nos comentó que ya estaba en la tarea de terminar una nueva obra de la que podía adelantar que era “de misterio” y que a juicio de los primeros lectores podía llegar a causar una sensación claustrofóbica y de terror.

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Las armas y las letras

Joaquín Medina Ferrer

Leí por primera vez a Andrés Trapiello hace ya muchos años, una novela titulada El buque fantasma. La lectura me agradó y desde entonces lo he seguido fundamentalmente a través de sus colaboraciones en la prensa escrita y he tenido conocimiento de su muy prolija obra, aunque no ha sido hasta ahora con la lectura propuesta para este Club de Lectura cuando he vuelto a leerlo.
Las armas y las letras es, en principio, una obra que analiza la actuación, en lo personal y en lo literario, de los más variopintos escritores españoles, agrupados en diversos capítulos, por sus simpatías políticas, su origen, su lugar de residencia o la pertenencia a un concreto círculo estético.

Lo primero que resultó curioso en la reunión es que cuando se preguntó quién había recomendado la lectura de este libro nadie se hizo responsable, lo cual ya resultó sospechoso. Y es que Las armas y las letras no ha resultado una lectura satisfactoria. A medio camino entre la novela y el ensayo, carece del vigor narrativo de la primera y del rigor crítico del segundo, convirtiéndose en una amalgama de anécdotas regularmente hilvanadas y Sigue leyendo

Meditaciones de un votante desencantado

José María Agüera Lorente
Contempla el votante desencantado en su paseo improvisado las calles, rincones y paredes de su ciudad. Se detiene ante una pintada con aspecto de reciente: “a los niños, cuentos; a los hombres elecciones”. Ah, es verdad -cae de repente el votante desencantado-, que estamos en año de elecciones. Y a ese desánimo, que de un tiempo a esta parte se le ha vuelto crónico, siente que se le añade un manto de fatal desesperanza. Entiende muy bien el aforismo urbano; más allá de su gamberra apariencia se le antoja una sentencia lúcida e imposible de refutar en su esencia. Las elecciones como cuentos para una ciudadanía que, contra todo criterio racional, se empeña en votar en cada convocatoria electoral, a pesar de asistir al obsceno espectáculo de las campañas que preludian la apertura de los colegios electorales. Éstos son igual que sumideros a los que se vierten las expectativas de ciudadanos cada vez más escépticos, más cerca de esa ley psicológica que condena a la apatía a todo sujeto que comprueba una y otra vez que sus esfuerzos por conformar las circunstancias en las que se desenvuelve su vida son ineficaces, porque por encima de su voluntad y su inteligencia el destino seguirá el trazado de unos rígidos raíles forjados por fuerzas indiferentes al veredicto de la mayoría de los electores. En este punto no puede el votante desencantado evitar pensar en los últimos acontecimientos políticos que en el contexto europeo protagoniza Grecia, convertida en un país que transita de una punta a otra del continente en humillante actitud de pedigüeño. Sigue leyendo