Archivos Mensuales: marzo 2016

De primaveras y desengaños: la fuerza del Islam y el espejismo de la democracia

Por José María Agüera Lorente

¿Se acuerda el lector de la «primavera árabe», esa sucesión de revueltas populares en las tierras de lo que ahora se ha dado en llamar MENA (Middle East and North Africa) iniciadas hace como cinco años? Durante demasiado tiempo ya esa no es una zona del planeta que se caracterice precisamente por su estabilidad. Más bien por lo contrario; lo que acontece en sus países es un continuo motivo de sobresalto. Por esto seguramente se saludó con regocijo mostrado profusamente en los medios de comunicación –recuerdo en especial la emisión de un programa de radio desde la plaza de Tahrir en El Cairo, todo ilusión y esperanza– ese movimiento aparentemente espontáneo de gentes que salían a la calle con un vigor juvenil a pedir democracia, la que muchos ciudadanos pedirían regenerar en España también en plazas, las del 15-M («¡Lo llaman democracia y no lo es!», ¿recuerdan? Era uno de los eslóganes más gritados por los manifestantes del movimiento que con el tiempo ha devenido en las mareas y hay quien dice que en Podemos). Sigue leyendo

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Salvemos el medio ambiente: una charla sobre Greenpeace

Carla Loubet Martínez 1º Bachillerato A

Hace unas semanas el alumnado de 1º de bachillerato asistió a una charla organizada por el Departamento de Biología y Geología e impartida por parte de unas voluntarias de la ONG ambientalista Greenpeace.

La charla comenzó con una breve información sobre la organización, integrada por socios (quienes aportan capital para llevar a cabo ciertas actividades), activistas (quienes llevan a cabo esas actividades) y voluntarios (aquellos que no llegan a ser activistas porque no están tan involucrados pero participan en la difusión de sus objetivos y campañas). Se trata de una organización ecologista que crea conciencia sobre la importancia del medio ambiente, ocupándose tanto de la tierra como de los océanos y de sus respectivas faunas y floras. Sigue leyendo

Le Noir (sans le Rouge). A propósito de la novela negra.

pla-del-palau-barcelona-50s-60sPor Joaquín Medina Ferrer

Hace unos días, recién celebrada la reunión del Club de Lectura para comentar Los perros de Riga escuchaba en la radio cómo, en una de sus últimas entrevistas, Umberto Eco decía que la filosofía, el psicoanálisis y la literatura negra tenían algo en común…en todos los casos se trataba de hallar al culpable. (Podría añadir yo de mi propia cosecha que la frase también pudiera aplicarse al fallido proceso de investidura de presidente de gobierno en España.)

Utilizo esta cita de Eco porque de una parte la búsqueda del culpable parece ser condición sine qua non de toda novela negra o policíaca y de otra la frase viene a afirmar, de algún modo, que la novela negra es un cajón de sastre Sigue leyendo

Otra vez 8 de marzo (III)

La publicidad: “Suavemente me mata con su canción…”

Si hay una manifestación privilegiada del imaginario colectivo, que conjugue el uso de los más elaborados códigos artísticos, con las teorías psicológicas y el perfeccionamiento continuo de las técnicas en que se basa, esa es la publicidad. Desarrollada en paralelo al mercado -el dios omnipotente universalmente reconocido por creyentes y agnósticos- se ha convertido, sin embargo, en algo más que un elemento indispensable del modelo económico capitalista por su influencia en nuestras crencias y comportamientos. Y en paradigma de las relaciones sociales y, por tanto, de género. Sigue leyendo

Otra vez 8 de marzo (II)

Continuamos con nuestro sintético y somero análisis iniciado en el post anterior, con un vistazo sobre el cine.

Paradigma de relaciones en el imaginario ficticio: el test de Bechdel.

La polémica ha rodeado los Oscars 2016 (#OscarsSoWhite) por el ninguneo en las nominaciones al 13% de la población negra; en esta controversia reconocemos que el cine no es siempre un espejo de la realidad, aunque solo hay veinticuatro categorías que, a una media de cuatro nominaciones, darían un total de 96 nominados de los que solo uno, debería ser afroamericano.

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Sin embargo, la mayoría estaremos de acuerdo en que el cine constituye un discurso simbólico privilegiado que interviene en la construcción del imaginario colectivo reforzando, en el caso que nos ocupa, los estereotipos y las formas de dominación androcéntrica.
El test de Bechdel-Wallace es un sistema para valorar la brecha de género en el cine y es extrapolable a las series televisivas o a cualquier otra ficción (¡ay, el canon literario occidental!). El test apareció en una tira cómica publicada en 1985 () en la que una de las protagonistas (sí, lo habéis adivinado: ¡son lesbianas!) se niega a ver cualquier película en la que no se cumplan las siguientes reglas:

1.En la película salen al menos dos personajes femeninos (con nombre).
2.Dichos personajes se hablan la una a la otra en algún momento.
3.Dicha conversación tiene que tratar de algo más que no sea un hombre (no limitado a relaciones románticas, por ejemplo dos hermanas hablando de su padre no pasa el test).

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No parece algo difícil de representar, ¿verdad? Y apostaría a que la mayoría está de acuerdo con que en la vida diaria nos pasa en algún momento del día. Y, sin embargo, la lista de las películas que no superan el test es, esta sí, ociosa; terminaríamos mucho antes enumerando las que sí lo pasan.
Vayamos a lo más reciente: las nominadas a los oscars este año. La única mujer viva que habla en “El Renacido” aparece a la hora y media de película tras una de las violaciones a la que la someten los canadienses (de pie y por detrás: las habilidades sexuales de los violadores son sobrenaturales); la única escena entre mujeres en Spotlight llega tras el clímax y se reduce a dos líneas. En El puente de los espías se escamotean los diálogos entre mujeres y en La gran apuesta la mujer con un rol más significativo en la peli está desnuda, estratégicamente sumergida en un baño de espuma, con una copa de champagne en la mano y explicando lo que estamos viendo para demostrar algo así como “si yo, que soy rubia, lo entiendo, tú lo entenderás en cuanto lo intentes”. Mejor paradas salen Mad Max y Brooklyn.

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¿Y qué pasa en el cine español? Ciñéndonos a los Goya ni Truman, ni La Novia lo pasan (no he visto las otras). Hemos de suponer que sí lo pasa Nadie quiere la noche (no así ese violento delirio de las relaciones personales que es Mapa de los sonidos de Tokyo, también de Isabel Coixet, que no termina de tratar precisamente bien a sus personajes femeninos. Y nos tememos que en Un día perfecto, se reproduce, aunque haya dos personajes femeninos, el Principio de la Pitufina.

Y es que en el cine español ¡solo el 28 % de los personajes que hablan son femeninos!, según datos que maneja la asociación de mujeres cineastas CIMA . Según Belén Macías, directora de El patio de mi cárcel no pasamos el test si hablamos de reflejar con autenticidad el universo femenino, porque no se trata sólo de que aparezcan dos mujeres hablando, sino de qué hablan y qué importancia tiene eso en el relato”, realidad que no es ajena al escaso porcentaje de mujeres directoras (un 8 %) y guionistas (15 %). “La mayoría de los directores buscamos un universo en el que reconocernos. En el caso de los hombres se ve claramente, y no se cuestiona”, dice Macías, “pero a mí en cambio siempre me preguntan porqué me centro tanto en personajes femeninos”. Según los personajes femeninos del cine español, las mujeres solo somos sufridoras, maltratadas, madres o novias, por encima de todo, o abuelas generosas. Seducidas o abandonadas, cuando no frikis.

Es muy curioso cómo este test, que está ejerciendo una inesperada influencia en el cine de las últimas décadas (el negocio es el negocio), hasta el punto de que ya hay salas que solo exhiben películas que lo pasan, es condición necesaria pero no suficiente para que podamos considerar que una película apuesta por no reproducir sin más los clichés sexistas en el cine.

Más allá del test, y volviendo a  la edición 2016 de los Premios Goya se evidencia la segregación horizontal en el trabajo: en las categorías Mejor diseño de vestuario el 63% de los nominaciones incluían, al menos, a una mujer;  el dato asciende hasta el 81% en la categoría de de Mejor maquillaje y peluquería. Aunque esta ha sido la tercera edición en la que las nominaciones a la categoría Mejor Dirección han sido paritarias.

 

Otra vez 8 de Marzo (I)

Asistimos una vez más, como cada año cuando se aproxima el 8 de marzo, a una serie de celebraciones, actos institucionales, programaciones especiales de radio y televisión, charlas, conferencias, ciclos de cine, etc., etc. Y, menos en el ágora que en la intimidad del oikós, sabemos que a nuestro alrededor hay quién se pregunta si hay que recordar una vez al año la necesidad de seguir luchando por los derechos de las mujeres o incluso si esa necesidad existe.

Comenzaremos afirmando que la conmemoración del 8 de marzo, más allá de la importancia de hacer visible el camino que nos ha llevado a una situación infinitamente mejor que la que vivieron nuestras abuelas o nuestras madres, sigue siendo estrictamente indispensable.

No solo porque apenas si se ha dado el primer paso de ese camino hacia la emancipación de la mujer en muchos lugares del mundo, sino porque es fácil caer en la trampa de pensar que el feminismo es un movimiento obsoleto, que la de los derechos de las mujeres es una batalla ganada, que la igualdad real es un hecho. Si el mayor truco del diablo es hacer creer a los humanos que no existe (Sospechosos habituales, 1995), el mayor truco del hombre (sea consciente de ello o no) es hacerle creer a la mujer que es libre y que la sabe su igual.

Me atrevo con este artículo, aun a sabiendas de que la trampa del “¿por qué creéis que esto es necesario?” o del mucho menos sutil“ ¿qué más queréis?” hace que lleguemos a dosificar la constatación de actitudes machistas invisibles o a restringir el uso de términos como androcentrismo, patriarcado, empoderamiento o sororidad. images3 Sigue leyendo