Club de lectura: La última reseña

La editora del blog en el que aparecen los distintos artículos de nuestro Club de lectura me reconviene, cariñosamente eso sí, por lo abultado de mis reseñas. Me advierte de que una gran cantidad de palabras desanima a los lectores y que debiera centrarme en los datos más precisos y no dispersarme.

¿Cuál es la cantidad de palabras adecuadas para que una reseña “funcione”? –pregunto-. Unas cuatrocientas, a partir de ahí….

Antes de que me lo diga ella, replico que sí, que ya sé lo que quiere decirme…que va a recordarme aquella famosa frase de Boscán sobre lo bueno y lo breve. No tengo que explicarle la broma. Sí que le aclaro lo falsa que me ha sonado siempre aquella afirmación. De haber sido yo don Baltasar el aforismo habría sido otro: “lo bueno si breve, breve”… lo mismo le había gustado, palabra por palabra es más corto que el original suyo. Este neoaforismo mío me parece mucho más sincero y comprensible, al menos para los que no nos ha sido concedida la oportunidad de enlazar continuos momentos de esos que al bueno, aunque criticón en exceso, del jesuita aragonés debieron acumularse para reclamar mayor brevedad.

Y ahora me veo en un gran problema. Dado como soy al barroquismo literario y orgulloso como estaba de mis más de dos mil quinientas palabras por reseña debo ahora ajustarme a ese casi imperativo mandato cuando, para más inri, son dos los libros que para esta última sesión de lectura habíamos programado.

¡A ver qué hacemos!

La primera obra, Veinticuatro horas en la vida de una mujer, del prolífico escritor austríaco Stefan Zweig, del que conocíamos en el club su biografía del camaleónico político francés Fouché me ha llamado la atención por como a partir de un detalle nimio articula una novela escrita con gran limpieza, utilizando una prosa depurada y precisa que sin embargo no cae en la frialdad y se ajusta al tempo pasional y de arrebatadora irracionalidad que va creándose.

La segunda es El labrador de más aire, una de las obras teatrales de Miguel Hernández que mezcla a partes iguales romanticismo y enfrentamiento social, constituye un compendio de la poesía hernandiana. Himnos, pasiones, amores y arengas se mezclan en un drama social con hallazgos poéticos “pocas flores, mayo, diste a mi vergel” pero también algún ripio. Prefiero al oriolano “umbrío por la pena casi bruno”.

¡Cuatrocientas!

Joaquín Medina Ferrer

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Un pensamiento en “Club de lectura: La última reseña

  1. bibliotecalbc Autor de la entrada

    No me resitso a comentar esta reseña con nombre de película de Sarita Montiel, aunque vaya a limitarme a desear que falte la apostilla “de este curso”, en ese prurito de brevedad que ha asaltado a nuestro comentarista de cabecera.

    Quizás aproveche, ya que estamos, para contar lo bien que lo pasamos en la improvisada lectura dramatizada de algunas escenas de la obra de Miguel Hernández. Una vieja reivindicación de alguno de los miembros (por cierto ausentes) del club que nos permitió disfrutar de las insospechadas dotes para las tablas de alguno de nuestros contertulios. Todo ello tras la siempre erudita introcucción a la obra de Antonio Ávila.

    El curso que viene, más y mejor.

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