Archivos Mensuales: diciembre 2017

Los pasos encontrados 5: libros para Navidad o Reyes

¿En qué invertir el dinerillo que las abuelas nos van a dar en fiestas? No sé si hago spoiler escribiendo aquí abiertamente que los Reyes son los padres (a los que podéis pedir sin duda los libros que os recomiendo hoy, testados y aprobados por varios grupos de buenos lectores) -releo estas líneas y están llenas de anglicismos crudos o medio cocidos. Que me perdone la RAE, que en gloria está los jueves por la tarde…

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Una habitación en Babel

Eliacer Cansino, que si no recuerdo mal es profesor de filosofía de instituto, nos acerca en este pero que muy interesante libro a la figura de un profe raro que por razones personales da un giro completo a su vida, se va a vivir a un barrio chungo de Andalucía Occidental y se ve envuelto como tutor, junto con algunos alumnos/as suyos, en un problema de inmigración ilegal. Literatura con mayúsculas. À ne pas manquer. Do not miss it. No os lo perdáis.

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El círculo de fuego

De Marianne Curley. Ambientado en un instituto de un pueblo australiano, es una mezcla de novela juvenil y novela fantástica que puede hacer las delicias de los aficionados a ambos géneros. Llega un chaval nuevo al instituto y su llegada provoca extraños fenómenos. Solo una chica está dispuesta a ayudarlo y, para ello, le presenta a su abuela, que tiene fama de bruja. Una maldición pesa sobre su familia y para poder contrarrestarla tiene que viajar en el tiempo…

Este libro me lo recomendó una alumna que tendrá ahora unos veintiséis años. Es lo bueno del conocimiento, que no se agota cuando se comparte. Un cariñoso recuerdo para ti, dondequiera que estés.

 

Nota: estos dos libros no están -de momento- en la biblio, por eso pueden ser una buena opción de regalo (acepto reclamaciones a la vuelta de vacaciones, vaaaale).

 

 

 

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Historia de España: Nudo

Una sugerencia de lectura para preguntarse acerca de una fecha tan importante como la que celebramos el miércoles. Porque hay que celebrar que una constitución democráticamente sancionada comenzara a regular la vida de España después de una dictadura de casi cuarenta años, sí. Pero también hay que preguntarse por qué el dolor de tantas familias debe seguir mal sepultado para siempre y por qué se sigue olvidando la necesidad de no olvidar.
Un nudo. Esto, explica la anciana,
fue lo último que hizo mi padre
con sus propias manos. Un nudo.
Piénsalo.
Es lo último que hace ese hombre
con sus propias manos.
No estrecha entre sus brazos
a su madre, a su hermano o a un amigo.
No acuna en ellos a su hija recién nacida.
Tampoco le acaricia las nalgas a su mujer,
ni le acaricia los pezones, los pechos,
las mejillas, el pelo tan siquiera… No,
con ellas, con sus propias manos,
lo último que le permiten hacer a ese hombre
antes de fusilarle
y arrojarlo a una fosa común es
Un nudo, repite la anciana
para las cámaras de televisión
de un canal de historia. Historia
de España: de un tajo,
el entierramuertos cortó el cordel
que el padre de la anciana
se había atado alrededor del tobillo
para responder así a la pregunta
que horas antes le había hecho su mujer:
¿Y cómo vamos a distinguir tu cuerpo
entre todo este montón de cadáveres?
Mientras aparecen los títulos de crédito,
la anciana le da un beso al cordel,
y luego devuelve a su caja de pino
este nudo
que todavía nadie, repito, nadie, se ha molestado
en deshacer.

David González es uno de esos poetas que siguen maldiciendo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales. Nacido en  1964, en San Andrés de los Tacones (Gijón), dirige la colección de poesía Zigurat, que edita el Ateneo Obrero de Gijón. Ha publicado, entre otros, los siguientes libros: Reza lo que sepas (Eclipsados, 2006), El amor ya no es contemporáneo (Ediciones Baile del Sol, 2005), Tango azul (Universidad Católica de Córdoba, Argentina, 2005) y Anda, hombre, levántate de ti (Bartleby Editores, 2004).