Microrrelatos contra la violencia machista (III)

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Solo para mí

Serás sólo para mí”, me dijo Javier un día de primavera, en ese momento mi corazón se hinchó de alegría e ilusión, pero lo que no sabía era que esa frase era un presentimiento de lo que me esperaba en el futuro.

Hoy es el primer día de instituto, y en medio del recreo, rodeada de gente, me siento sola, él se encargó de ello y me aisló del mundo.

Ruth una compañera se acerca y me anima a unirme a su grupo, mis lágrimas brotan, y a cada lágrima que cae, soy consciente de que ya no puedo seguir así.

MARÍA RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ 1º BACHILLERATO- GRUPO B

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Había olvidado esta sensación, respirar aire puro sin tener que acumularlo en la recámara, por si no lo volvía a capturar jamás. Es como cuando te sitúas en medio de una pradera sin horizontes, pudiendo correr kilómetros y kilómetros, siendo libre.

Pero dura poco, las heridas aún tardan en curar, creía que una vez fuera de su punto de mira, todo sería crecer y avanzar. Eso creía, sigo viéndome borrosa cada vez que me miro en el reflejo del mar. Siento que cada ola arranca todo de mí, para devolvérmelo camuflado en una realidad sin tapujos, mostrando la desnudez impura de mi cuerpo.

Porque a veces, la bestia acaba formando parte de nosotras.

Lucía Fructuoso Tébar 2º Bachillerato C

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Y tras dos años de juicios por fin puedo respirar tranquila, ya se acabaron las amenazas y las órdenes de alejamiento, ya se acabó una vida para dar paso a una mejor y con mas valentía. Se acabó el estar callada. Me toca poder disfrutar de nuevo junto a personas y no monstruos, me toca ser yo misma.

Alejandro Polo

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El frío de un silencio

Un nuevo día comenzó para Aitana, un día lleno de alegría y resplandor. Esa mañana tenía algo diferente que cambió su ánimo, su hijo Jack se despertó llorando, angustioso, su mirada transmitía miedo, fue cuando se dio cuenta que su marido no llegó a casa esa noche , pocos minutos después un silencio espeso atrapó su alma, ella temía lo peor, sabía lo que pocos segundos después ocurriría, llegó Alex su marido, y sí, llegó tomado, todo se volvió muy callado, Jack no lloraba, no se oía nada, un frío silencio se apoderó de aquella casa.

Alicia Peláez González 1º Bach

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Él me quiere.

Él me quiere, si no le gusta que vaya con mis amigas, es porque son una mala influencia para mí.

Él me quiere, no se le puede culpar de que haya dejado mi carrera, simplemente no valgo para estudiar y me lo hizo ver.

Él me quiere, es normal que tenga las claves de mi móvil y mire mis mensajes porque hay muchos peligros en las redes sociales y quiere protegerme.

Él me quiere, lo sé porque como decía mi abuela: “quien bien te quiere te hará llorar.”

Él me quiere. Necesito que me quiera porque desde hace tiempo… no me quiero yo.

Diana Pérez Almagro, 1°Bach B

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2 pensamientos en “Microrrelatos contra la violencia machista (III)

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