Archivos diarios: 21 febrero, 2019

Versos con falda: Rosalía de Castro

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso,
De mí murmuran y exclaman:
—Ahí va la loca soñando
Con la eterna primavera de la vida y de los campos,
Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

—Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
Con la eterna primavera de la vida que se apaga
Y la perenne frescura de los campos y las almas,
Aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.

Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
Sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?

ROSALÍA DE CASTRO (1837-1885)

El 24 de febrero de 1837 nacía en Santiago de Compostela Rosalía de Castro, la escritora gallega más universal y la única mujer que se colaba en los libros de texto de quienes merendábamos viendo Un globo, dos globos, tres globos (un programa cuya sintonía llevaba la letra de otra mujer imprescindible: Gloria Fuertes). ¡Y escribiendo en gallego!

La traemos aquí como voz femenina ineludible y como voz feminista en ciernes. “Porque todavía no les es permitido a las mujeres escribir lo que sienten y lo que saben”, afirmaría en el prólogo a su novela La hija del mar, en 1859. Sus personajes femeninos, sometidas o intentando rebelarse, viven incomprendidas y aisladas, censuradas, viviendo con el sino del miedo al rechazo y a la soledad.

Yo soy libre. Nada puede contener la marcha de mis pensamientos, y ellos son la ley que rige mi destino”o “El patrimonio de la mujer son los grillos de la esclavitud”, son algunas de las afirmaciones de una mujer que, más allá de la autora. Lo cierto es que la preocupación constante por la condición femenina ha impregnado su obra hay que devolverla a la verdad de su producción, su radicalidad y su transgresión como librepensadora y poeta. Ella representa, en suma, el inicio de la modernidad gallega.