Versos con falda: Olvido García Valdés

Olvido García Valdés (1950)

Otro país, otro paisaje…

Otro país, otro paisaje,
otra ciudad.
Un lugar desconocido
y un cuerpo desconocido,
tu propio cuerpo, extraño
camino que conduce
directamente al miedo.
El cuerpo como otro,
y otro paisaje, otra ciudad;
atardecer ante las piedras
más dulcemente hermosas
que has visto,
piedras de miel como luz.

Verde

Verde. Las hojas de geranio
en la luz gris de la tormenta
tiemblan, tensión
de nervadura verde oscuro.
Te mirabas las manos,
nervadura de venas; si los dedos
fueran deliciosos, decías.
Al caminar
apoyaba mi sien contra la tuya
y en la noche escuchaba
el ruiseñor y el graznido
del pavo. Indiferencia
de todo, oscuridad.
Me llamabas con voz muy baja.
Sólo un día reíste.

Olvido García Valdés ha puesto de manifiesto que, con una escritura inserta en la más estricta y literal realidad material, es posible dar cuenta de las hondas e incomunicables verdades de la existencia, de las luces y sombras de la condición humana. Su fuerza y resolución nacen de la tensión interior de unos poemas que buscan la raíz expresivista del alma, el tenaz acento de una voz que permanece más allá de los asaltos de la apariencia.

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