Archivos diarios: 4 marzo, 2019

Versos con falda: Mónica Doña

CHICAS ERASMUS (por el Cabo de Gata)

Llegan de todas partes.

Son cultas y atrevidas.

Sacaron buenas notas y disfrutan de beca.

Han venido hasta el Cabo

para estudiar el mar y sus especies.

A bordo de una Zodiac

estudian al barquero:

uno ochenta de altura, pelo rubio,

amplia sonrisa, manos que se posan

en el timón o el hombro de las chicas.

Provoca y acelera el timonel,

demuestra su dominio de los vientos,

dando saltos la barca

juega con las mareas,

todo es viento veloz, el joven lobo

sabe bien lo que es y lo que hace.

Y ellas van aprendiendo…

Vade retro, Caronte,

que estas chicas Erasmus saben mucho,

acaban de llegar mas ya conocen

las sólidas verdades del barquero.

(“¿Quién teme a Thelma & Louise”? Renacimiento 2017)

Poeta y cantautora, nacida en Jaén y residente en Granada, Mónica cuenta que su etapa como cantante quedó atrás y que en estos momentos se queda con su faceta poética. Hasta la fecha ha publicado Nueve lunas (2000) y La cuadratura del plato (2011) que le valió el X Premio de Poesía Vicente Núñez, Adiós al mañana (2014) y ¿Quién teme a Thelma y Louise? (2017). En 2018 ha colaborado con cinco relatos en el libro-disco coral La caja de música de Erik Satie.

En su último poemario, Mónica Doña nos invita a emprender un viaje poético con tintes detectivescos, tal y como sugieren los títulos de las tres secciones del volumen: «La huella», «La captura» y «La escapada». El coche de la portada, que recuerda al de las dos protagonistas de la película de Ridley Scott, vuela como en la última y épica escena. Sin embargo, la matrícula (un guiño a la editorial) sugiere el «renacimiento» de este mito del cine, un coche que vuela por las nubes y ofrece a sus protagonistas otra huida. No en vano, la persecución policíaca de Doña concluye con una vibrante escapada.

Versos con falda: poetas prostitutas chinas

LI YE

Dedicado a mi amigo Zhu Fang

Subiendo a la alta montaña,

contemplo el agua del gran lago.

Las añoranzas no distinguen

entre el día y la noche.

Pienso yo en ti y tú en mí,

meses tras meses, años tras años.

Verdean lozanos bosques.

Flores silvestres compiten en abrirse.

Cuando volvamos a vernos,

te diré todo lo que estoy sufriendo.

Ocho superlativos

El más cercano y el más lejano:

El Oriente y el Occidente.

El más profundo y el menos hondo:

Arroyo cristalino.

Los más altos y los más resplandecientes:

El sol y la luna.

Los que más se aman y los que más se desaman:

Marido y mujer.

QI JINGYUN

(siglo XIV)

Un solo trago de vino casero,

todo mi profundo amor por ti.

Hermosas flores, ruiseñores que cantan.

No hacen más que destrozarme el corazón.

Cuánto desearía que mis copiosas lágrimas

se convirtieran en una furiosa tormenta

que impidiera que partieses mañana 

LU HUINU
(siglo XIV)

Improvisado en la barca

Para mis padres, pesa más

el dinero que su hija.

Y así, con el laúd entre los brazos,

recorro sola, mil y mil leguas.

Al claro de la luna,

tras mi concierto,

no cesan de aplaudirme.

No saben que no han escuchado música,

sino los sollozos de mi alma rota.

La poesía en China data, según los expertos, del siglo XVIII a. C., es decir, de mil años  antes que Homero. Pero es durante las dinastías Tang (618-907) y Song (960-1279) cuando la poesía alcanza su apogeo. Desde finales del siglo VII, la composición poética era el contenido principal de los exámenes oficiales  para optar a un puesto de funcionario público, de manera que quien deseaba entrar en la administración tenía que conocer bien la poesía y ser poeta, o por lo menos, versificador. “Se presentaba  un poema al solicitar empleo y se dedicaban versos a los amigos que se despedían, a los oficiales que se marchaban a la guerra, a los colegas que sufrían”. Los versos del afamado poeta Bai Juyi aparecían inscritos en las paredes de las escuelas, de los templos, de las oficinas de correo.  Se vendían copias de sus versos en los mercados o se trocaban por vino en las tabernas. El país miraba hacia la poesía.  ¿No os parece esto un top manta milenario y poético? Y es en ese contexto histórico en el que empiezan a proliferar poetas prostitutas.  Las dueñas de prostíbulos buscaban jóvenes hermosas que se encontraran en situaciones difíciles, algo frecuente pues China  durante milenios ha sido un país feudal y machista que ha despreciado  a las mujeres. En los burdeles las instruían en la poesía, con el fin de atraer a clientela exquisita y solvente.Las poetas prostitutas escribían sobre el amor, el desamor, la injusticia social, la exaltación de la naturaleza, la amistad y la nostalgia. Muchos de sus versos están llenos de  dolor. Es fácil imaginar la discriminación y el desprecio que  sufrían, pero sobre todo la soledad y el deseo de volver a sus aldeas, a sus orígenes, el deseo de recuperar sus vidas, de ser libres, sin ataduras.

Versos con falda: Juana Castro

 (1945)

Alicia desposada

Era blanca la boda: un milagro
de espuma, de azahar y de nubes.
Cenicienta esperaba.
Las muchachas regaban cada día
los frágiles cristales de su himen.
Blancanieves dormía.
Al galope
un azul redentor doraba la espesura
y la Bella Durmiente erguía su mirada.
Las vestales danzaban. Y las viejas mujeres,
en las noches de invierno,
derramaban sus cuentos de guirnaldas,
de besos y de príncipes.
Era largo el cabello, eran frías las faldas
por las calles de hombres.
Las fotos de las bodas
irradiaban panales de violines
y era dulce ser cóncava
para el brazo tajante y musculoso.
La boda les cantaba por el cuerpo
como un mar de conjuros.
Y a la boda se fueron una tarde
con su mística plena. Y cambiaron
la hora de su brújula
por el final feliz de los cuentos de hadas.

***

Penélope

                                     Kabul

Pajarillo enjaulado, me han quitado los ojos
y tengo una cuadrícula
calcada sobre el mundo.
Ni mi propio sudor me pertenece.
Espera en la antesala, me dicen, y entrelazo
mis manos mientras cubro de envidia
las cabras que en el monte ramonean.
Ciega de historia y lino
me pierdo entre las sombras
y a tientas voy contando
la luz del mediodía.
Noche mía del fardo
que sin luces me arroja
la esperanza del tiempo
engastado en la letra. Noche mía, mi luz
cuadriculada en negro, cómo pesa
mi manto y su bordado, cuánto tarda
la paz negra del cielo, cuánto tarda.

Juana Castro nace en Villanueva de Córdoba, en 1945.y ha sido profesora especialista en Educación Infantil. Colabora en prensa con artículos de opinión y crítica literaria. Ha publicado una docena. Premio Juan Ramón Jiménez y finalista del Premio Nacional de Poesía. Cuenta también con otros premios como Carmen Conde, San Juan de la Cruz, Jaén, Carmen de Burgos o Meridiana y la medalla de Andalucía 2007. Miembro correspondiente de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba y de la Asociación Mujeres y Letras. Su obra ha sido objeto de una tesis doctoral y se trata de ella en el volumen Sujeto femenino y palabra poética (2002), coordinado por la hispanista Sharon Keefe Ugalde..

Juana Castro es una poeta del cuerpo, del cuerpo espiritual, de los sentidos y los sentimientos cuya poesía pide ser tocada, olida y saboreada. Sus palabras desvelan y arropan el cuerpo que somos, infinitamente sagrado y vulnerable, con la sabiduría creadora de quien lo da a luz, lo cuida, le enseña a hablar y luego le deja ser. Son los poemas de una mujer que trae al mundo el mundo y lo habita plenamente.

Versos con falda: Yaiza Martínez

Yaiza Martínez (1973)

HE TOMADO mi sed azul
en tu colina helada. Nazco
de donde las voces callan

silencio

soy

Antes de que mis manos
se hagan arena,
nombraré
los gritos llamados hacia adentro;
mi Silencio.

Antes de ahogarme diré
rabia

***

DIGAMOS QUE POR EL HIJO cae la sal sobre las páginas

de un libro primigenio

y sólo por él la luna, el sol la tierra (soy mencionada,

como un intenso atributo)

sólo por él no corto los hilos -de la figura,

y aún tejo las redes

antes del mar

– en la sangre quedaron bien peinados,

como hileras,

sus movimientos

entonces entonaba la geometría

– el secreto de la colocación balaba

la escritura

del mar vengo, para la tierra he sido

un atributo intenso

aquí y ahora no deben ser permutados, justo el tiempo

de la lactancia

(susurra de boca del secreto

en la gruta que daba al agua)

Sólo por él, el tiempo la obra sobre el tambor

del vientre

habrán de clavarme

o concedido el amor para entregar la sal,

aún viva

cae

de mis manos al libro

 

Yaiza Martínez nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1973. Es narradora y poeta. Licenciada en Filología Hispánica por la UCM en 1997, se dedicó durante más de una década al periodismo de divulgación científica, como Directora de Tendencias21. En la actualidad, es profesora de enseñanza secundaria.

Ha publicado los poemarios Rumia Lilith (Ateneo Obrero de Gijón, 2002), El hogar de los animales Ada (Devenir, 2007), Agua (Idea, 2008), Siete-Los perros del cielo (Leteo, 2010) y Caoscopia (Colección Once, Editorial Amargord, 2012); así como la plaquette El argumento de la realidad (2014), publicada en la Colección Poética y Peatonal. Ejemplar Único, que edita, con pinturas propias, el artista argentino Gabriel Viñals. Esta obra la publica también, en formato digital, en Tigres de Papel. En 2018 publica, en Tigres de Papel, Tratado de las mariposas.

También es autora de la novela, Las mujeres solubles (Lulu.com, 2008) y de la novela Interbrain (Mandala, 2017). Ha sido incluida en la antología de poesía Poetas en blanco y negro. Contemporáneos (Abada Editores, 2006); en la antología de relato breve Tripulantes (Editorial Eclipsados, 2007); en la Antología de Poesía Iberoamericana Contemporánea en Griego de Vakxikon (2013); y en los libros conjuntos Por donde pasa la poesía (Baile del Sol, 2011), La voz de la ciencia (PIAS Spain, 2012) y Los colores del conocimiento (Lola Books, 2013).

Versos con falda: Shirley Campbell

 

Shirley Campbell (1965)

Me niego rotundamente
A negar mi voz,
Mi sangre y mi piel.

Y me niego rotundamente
A dejar de ser yo,
A dejar de sentirme bien
Cuando miro mi rostro en el espejo
Con mi boca
Rotundamente grande,
Y mi nariz
Rotundamente hermosa,
Y mis dientes
Rotundamente blancos,
Y mi piel valientemente negra.

Y me niego categóricamente
A dejar de hablar
Mi lengua, mi acento y mi historia.

Y me niego absolutamente
A ser parte de los que callan,
De los que temen,
De los que lloran.

Porque me acepto
Rotundamente libre,
Rotundamente negra,
Rotundamente hermosa.

Descendiente de jamaicanos, nació en Costa Rica en 1965. Estudió Dramaturgia, Literatura y Creación Literaria en el Conservatorio de Castella. Ha trabajado activamente en programas culturales y sociales como profesora del Conservatorio de Castella, organizando talleres de creación literaria y dirigiendo programas culturales en diversos países (Costa Rica, El Salvador, Honduras).<BR>Es Antropóloga especializada en feminismo africano y cooperación internacional. Ha publicado decenas de poemas y artículos en revistas, antologías y periódicos en diversos países. Sus trabajos han sido traducidos al inglés, al francés y al portugués. Activista del movimiento afrodescendiente en América Latina, participa activamente en talleres, lecturas poéticas y conferencias promoviendo la participación de las comunidades afrodescendientes y contribuyendo a los procesos de movilización y concienciación del pueblo afro.<BR>Su trabajo ha sido difundido a través de las organizaciones de mujeres en América Latina y actualmente es reconocida por mujeres y grupos comunitarios de la región como una de las poetas afrodescendientes más destacadas. Varios de sus poemas han sido incorporados a diversas representaciones populares en América Latina, tales como radionovelas populares, obras teatrales, canciones, poesía coral, etc. en Argentina, España, Colombia, Bolivia, República Dominicana y Costa Rica, entre otros.

Versos con falda: Olga Novo

Olga Novo (1975)

PEQUEÑA SONATA BRUTAL PARA

ESTRELLA Y TROMPAS DE FALOPIO

Si una diminuta estrella cardíaca gritase dentro de mí

¿alguien podría oírla?

¿A qué frecuencia se produce la concepción?

Un botón de sangre

propulsado a lo más profundo de mi estratosfera.

Donde todas las esperanzas concentran sus sustancias

para irme dilatando hasta el estadio último de la intuición.

Para hacer esto que hago me convierto en un ser feroz

voy a la percusión como quien va al río

amada por un pez rojo que me entra por la boca

y me sale por la cobra de los intestinos.

Me siento como aquella que aún no eres Sigue leyendo