Archivo de la categoría: De violeta

Lunes violeta: 25 N en el LBC

El momento culminante fue el minuto de silencio. Más de mil personas expresando sin palabras su rechazo a la violencia contra las mujeres.

Pero el trabajo de la Comisión de Igualdad y de todos/as lo que colaboraron para la celebración de los actos del 25 N había empezado semanas antes. Con la ayuda de sus profes prepararon el instituto para que el lunes violeta fuera un día de reivindicación, de denuncia. No os perdáis el árbol del recuerdo de las víctimas en la primera planta, enfrente de la escalera.

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En cada escalón podemos leer mensajes violetas…

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El acto centro se celebró en la SUM con lectura de microrrelatos, entrega de los premios del concurso de pancartas, proyección de vídeos ME TOO preparados por los alumnas/os, lectura de un poema dramático y una conferencia a cargo de Penélope Sánchez-González, profesora del Departamento de Antropología Social y Cultural de la Universidad de Granada, investigadora en género y salud.

Al terminar el programa en la Sala de Usos Múltiples, el alumnado visitó los espacios violetas: el árbol de la violencia y la exposición “Tenía una muñeca vestida de azul”, que no dejará a nadie indiferente.

 

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Y para dar mayor visibilidad a los actos, un grupo de nuestros alumnos/as participó en la lectura de un manifiesto contra la violencia de género en el Ayuntamiento de Armilla.

 

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Gracias a todas/os los que han hecho posible este inolvidable 25 de noviembre, especialmente a Rubén Tójar por su entrega en la Comisión de Igualdad , a Estrella Carmona, por la coordinación y al resto de profesores y alumnos que han apoyado desde sus clases las diferentes actividades o han facilitado a los chicos/as que salgan a prepararlas.

El día que el Luis Bueno Crespo se vistió de violeta…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

I Concurso de pancartas contra la violencia de género

La comisión de igualdad de nuestro instituto lanza el primer concurso de pancartas contra la violencia de género con motivo del 25 N.

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Animaos a participar siguiendo las instrucciones del cartel que figura arriba.!!!!

 

 

Poesía visual

El alumnado de Educación Plástica y Visual de 4º A, siguiendo las orientaciones de su profesora, Lola Conde, ha realizado un sugerente trabajo de poesía visual en el que, un objeto previamente elegido se pone a conversar con una imagen fotográfica previa o con una ilustración propia para crear una relación inesperada que genera significado a partir del extrañamiento y la connotación.

Uno de los bloques de poemas visuales se ha vinculado al programa Ecoescuela y ha girado en torno a aspectos reslacionados con la fragilidad de ese medio ambiente al que debemos un mimo y un respeto que la mayoría de las ocasiones están en las antípodas del trato que le dispensamos.

Os invitamos a deteneros en las propuestas de nuestros artistas y a preguntaros (y, ¿por qué no?, comentar) qué os sugieren estas imágenes.

Otro de los ámbitos en los que se ha trabajado ha sido el de los estereotipos de género, especialmente, la imagen de las mujeres en la publicidad y la tiranía de la estética. El conjunto de sensaciones que producen los trabajos de nuestras alumnas y alumnos es suficientemente elocuente. Y a ti, ¿qué te dicen las imágenes?

Versos con falda: Circe Maia

Circe Maia (1932)

INVITACIÓN

Me gustaría
que me oyeras la voz y yo pudiera
oír la tuya.

Sí, sí. Hablo contigo
mirada silenciosa
que recorre estas líneas.

Y repruebas, tal vez, este imposible
deseo de salirse del papel y la tinta.
¿Qué nos diríamos?

No sé, pero siempre mejor
que el conversar a solas
dando vuelta a las frases, a sonidos
(el poner y el sacar paréntesis y al rato
colocarlos de nuevo).

Si tu voz irrumpiera
y quebrara esta misma
línea… ¡Adelante!
Ya te esperaba. Pasa.

Vamos al fondo. Hay algunos frutales.
Ya verás. Entra.

IX

cómo duele el silencio cuando es hecho de voces
ausentes, de palabras
que nadie dice:
risas de sombra, voces,
conversaciones muertas.

Cuando duele el vacío y es un hierro
y pesa al corazón como un pájaro muerto.
Cuando la ausencia es dura presencia de la muerte,
dura presencia, muro para golpear llorando
y ensangrentar el puño y golpear todavía.
No abren, no se abre, no va a abrir más nunca.

Circe Maia (Uruguay, 1932) es una de las poetas hispanohablantes más prestigiosas en Latinoamérica pero no poco o nada conocida em España donde ahora coinciden dos antologías que despliegan su mundo e invitan a entrar en él: Múltiples paseos a un lugar desconocido, (Pre-Textos) y Transparencias, (Visor). Entre los aspectos característicos de su obra destacan la intimidad, la calidez, la honestidad y una sensibilidad comprometida con todo aquello  que abarca por medio de la palabra. O mejor deberámos decir: de la voz”.

Hasta ahora, la presencia de Circe Maia en los repertorios de poesía publicados en España era aproximadamente nula. Una poeta Uruguaya, nacida en 1932, casi silenciosa de tan callada, casi furtiva de tan secreta. Casi imposible de tan delicada. Pero en el último tramo de 2018 Circe Maia ha tenido algo de revelación por estas latitudes: dos antologías despliegan su escritura vibrante, leve, emocionada. Estos poemas, como ella dice, trabajan desde lo visible y lo cercano. Y de ahí surge su honda trascendencia. Su mirar de otro modo”.

 

Versos con falda: Piedad Bonnett

FILOSOFÍA DE LA CONSOLACIÓN

Leo
que la plenitud es la desaparición de la carencia
y que sólo es feliz
quien ha perdido ya toda esperanza.
Los que así escriben
no pueden entender que de la herida
que duele y hiede nazcan abejas rubias
y que su miel
sea la poca luz que nos alumbra.
Ellos,
dueños de su circunferencia conquistada,
no saben
qué infecunda es la paz donde no habitas.

LAS CICATRICES

No hay cicatriz, por brutal que parezca,
que no encierre belleza.
Una historia puntual se cuenta en ella,
algún dolor. Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, son  las costuras
de la memoria,
un remate imperfecto que nos sana
dañándonos. La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos las heridas.

Poeta, novelista, dramaturga y traductora colombiana nacida en Amalfi, Antioquia, en 1951.
Es licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de los Andes, donde ocupa la cátedra de Literatura  desde 1981. Tiene una maestría en Teoría del Arte, la Arquitectura y el Diseño por la Universidad Nacional de Colombia


Por su primer libro de poesía «De Círculo y Ceniza» publicado en 1989,  recibió mención de honor en el
Concurso Hispanoamericano de Poesía Octavio Paz.


En 1996 publicó «Ese animal triste» con el que se reafirmó como una de las voces más representativas de la poesía colombiana contemporánea. Fue galardonada con el
Premio Nacional de Poesía de Colombiat en el año de 1994 por El hilo de los días. En 2011 obtuvo el premio “Casa América de Poesía Americana” por  Explicaciones no pedidas.
Entre sus publicaciones también se destacan:
Nadie en casa, Todos los amantes son guerreros, Tretas del débil, Las herencias y Los privilegios del olvido.

Versos con falda: Marina Tsvietáieva

Marina Tsvietáieva (1892-1941)

Mis versos, escritos tan temprano
que no sabía aún que era poeta,
inquietos como gotas de una fuente,
como chispas de un cometa,

lanzados como ágiles diablillos
al asalto
del santuario donde todo es sueño e
incienso,
mis versos de juventud y de muerte
-¡mis versos, que nadie lee!-,

en el polvo de los estantes dispersos
-¡que ninguna mano toca!-,
como vinos preciosos, mis versos
también tendrán su hora.

Marina Tsvietáieva nació el 26 de septiembre de 1892 en Moscú. Escribió poesía, teatro, ensayo, diarios y una extensa correspondencia. Su padre era profesor de historia del arte y fue el fundador del primer museo de artes plásticas de la Rusia prerrevolucionaria (hoy el Museo Pushkin de Bellas Artes); su madre, “una polaca de sangre azul”, según la propia Tsvietáieva, tocaba el piano de manera brillante. De su padre heredó la pasión por el trabajo, la renuncia; de su madre –esa madre cuyas últimas palabras fueron: “sólo añoro la música y el sol”–: el amor por la música, la naturaleza, la poesía. En su “Respuesta a un cuestionario”, incluida a modo de autobiografía en el libro y disco El sol de la tarde (Colegio Universitario de Humanidades, 2008) en el que Elena Forlova canta los poemas de Tsvietáieva –regalo de su incansable traductora Selma Ancira–, la poeta reconoce algunas de sus influencias. Los poetas franceses, los alemanes: Goethe, Hölderlin, Heine. De sus contemporáneos: Pasternak. Siempre: “Los gitanos”, de Pushkin. Para su generación los poetas-faro eran Aleksandr Blok (1880-1821) y Anna Ajmátova (1889-1966). De Ajmátova, como de Maiakovski o de su adorado Rilke a quien le dedicó ese hito de la poesía rusa que es la “Carta de Año Nuevo” se sentía hermana, compañera de armas. Otra cosa era Blok, a quien le dedicó una antología de versos, Versos a Blok, fundador del llamado movimiento simbolista. Según cuenta Ariadna, lo veneraba como a un dios. Lo vio dos veces, pero nunca se atrevió –o no quiso– acercarse a él: “sabía que los únicos encuentros que jamás decepcionan son los encuentros imaginarios”. De él toma, explica Laura Estrín en su prólogo a Tres poemas (Alción, 2006) cierta “temeraria” sinceridad, un particular realismo “que la hace decir (igual que Blok); Todo esto ha existido, mis versos son mi diario.”

Versos con falda: Luisa Castro

Luisa Castro (1966)

MI MADRE TRABAJA EN UNA FABRICA DE CONSERVAS

Mi madre trabaja en una fábrica de conservas.
Un día mi madre me dijo:
el amor es una sardina en lata. ¿Tú sabes
cómo se preparan las conservas
en lata?
Un día mi madre me dijo: el amor es una obra de arte en lata.
Hija,
¿sabes de dónde vienes? vienes
de un vivero de mejillones
en lata. Detrás de la fábrica, donde se pudren
las conchas
y las cajas de pescado. Un olor imposible, un azul
que no vale. De allí vienes.
¡Ah!, dije yo, entonces soy la hija del mar.
No.
Eres la hija de un día de descanso.
¡Ah!, dije yo,
soy la hija de la hora del bocadillo.
Sí, detrás, entre las cosas que no valen.

Luisa Castro Legazpi nació en Foz, Lugo, en 1966 y está licenciada en Filología Hispánica.

En 1984 publica su primer libro de poemas, Odisea definitiva: Libro póstumo. En 1986 obtiene el Premio Hiperión de Poesía con Los versos del eunuco, publicado ese mismo año. Su siguiente libro será Baleas e baleas en 1988, que es su primera obra en gallego. Ese mismo año publica la plaquette Los seres vivos. Gana en 1988 el VI Premio Rey Juan Carlos de Poesía por su obra Los hábitos del artillero.

Se adentra en la narrativa en 1990 publicando su primera novela El somier, finalista del VIII Premio Herralde de Novela y en 2001, con El secreto de la lejía resulta ganadora del Premio Azorín de Novela.

Reunió toda su poesía publicada en el volumen Señales con una sola bandera. En 2018 regresó a la actualidad poética con un libro magnífico Actores vestidos de calle.

Ha vivido en Barcelona, Nueva York, Madrid y en Santiago de Compostela, donde reside actualmente y desarrolla su faceta como articulista de prensa.