Archivo de la categoría: Ecoescuela

Paz en lata y en la radio

Cuatro alumnos de 3º A (Juan Miguel Fernández Valdés, Álex Molina Pérez, Laura Oquendo Arenas y Alicia Ruiz Rodríguez) participaron el pasado día 31 en el programa especial de Radio Armilla “Hablando de igualdad. La Paz a través de las ondas”. La intervención de nuestro alumnado, consistió en una síntesis sobre cuatro premios Nobel de la Paz: Malala (la niña pakistaní que se convirtió en la persona más joven en obtenerlo por su defensa del derecho a las niñas a la educación) , Frederic Passy (primer premio Nobel en esta categoría en calidad de organizador del primer Congreso Universal por la Paz) y dos personas jurídicas: la Organización para la prohibición de las armas químicas y Amnistía internacional.

Juan Miguel, Ález, Laura y Alicia acompañados por Mª del Mar Hita

 

 

Como verdaderos profesionales de las ondas

 

 

 

 

 

 

 

Podéis escucharlos a partir del minuto 46 en el siguiente postcad

Además, hemos trabajado en 3º de ESO (en las asignaturas Tecnología y Cambios sociales y género) y en 1º de bachillerato (Patrimonio cultural de Andalucía) en el reciclado de latas de refresco que se han convertido en las letras de la palabra Paz en idiomas como el japonés, el polaco, el ruso o el latín y en las que componen una de esas frases que nunca nos cansaremos de pronunciar. Queríamos así vincular el programa Ecoescuela con un día tan especial como el 30 de enero y contribuir a decorar el centro.

¡Y no ha sido nada fácil! La idea se inspira en la de los mensajes urbanos que decoran las paredes del Raval, en una manifestación de arte urbano cuyo secreto no nos ha sido revelado y que nos ha proporcionado más de un quebradero de cabeza. ¡qué rebeldes han resultado las latas-letra! La cosa debía haber quedado, más o menos, como arriba. Esperamos, en breve, poder mostraros el resultado:  ¡todavía no sabemos cómo vamos a fijarlas a la pared!

¿Alguna sugerencia?

P.S.: ¡Lo conseguimos! (un desvergonzado “plural de inmodestia” ese)

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Día Mundial del Medio Ambiente (II)

¿Sabes por qué el 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente?

El ser humano1 es a la vez obra y artífice del medio que lo rodea, el cual le da el sustento material y le brinda la oportunidad de desarrollarse intelectual, moral, social y espiritualmente. En la larga y tortuosa evolución de la raza humana en este planeta se ha llegado a una etapa en que, gracias a la rápida aceleración de la ciencia y la tecnología, el hombre ha adquirido el poder de transformar, de innumerables maneras y en una escala sin precedentes, cuanto lo rodea.

Las Naciones Unidas, conscientes de que la protección y el mejoramiento del medio humano es una cuestión fundamental que afecta al bienestar de los pueblos y al desarrollo económico del mundo entero, designaron el 5 de junio Día Mundial del Medio Ambiente.”

Este año es Canadá el país anfitrión y el tema es “Conectar a las personas con la naturaleza”

Como ilustración, recordamos el corto de animación “Man”, incluido en una lista de reproducción en la que podréis encontrar otras realizaciones tan valiosas y necesarias como Home  (que ya anduvo por aquí) o Comprar, tirar, comprar.

 

1¿Hubiera andado descaminada del todo si aquí no hubiera sustitido la redacción “hombre” por “ser humano”? No sé si me explico…

Día Mundial del Medio Ambiente (I)

 

New York (Oficina y denuncia)

Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato.
Debajo de las divisiones
hay una gota de sangre de marinero.
Debajo de las sumas, un río de sangre tierna;
un río que viene cantando
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa
en el alba mentida de New York.
Existen las montañas, lo sé.
Y los anteojos para la sabiduría,
lo sé.  Pero yo no he venido a ver el cielo.
He venido para ver la turbia sangre,
la sangre que lleva las máquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra.
Todos los días se matan en New York
cuatro millones de patos,
cinco millones de cerdos,
dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
un millón de vacas,
un millón de corderos
y dos millones de gallos
que dejan los cielos hechos añicos.
Más vale sollozar afilando la navaja
o asesinar a los perros en las alucinantes cacerías
que resistir en la madrugada
los interminables trenes de leche,
los interminables trenes de sangre,
y los trenes de rosas maniatadas
por los comerciantes de perfumes.
Los patos y las palomas
y los cerdos y los corderos
ponen sus gotas de sangre
debajo de las multiplicaciones;
y los terribles alaridos de las vacas estrujadas
llenan de dolor el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.


Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la última fiesta de los taladros.
Os escupo en la cara.
La otra mitad me escucha
devorando, cantando, volando en su pureza
como los niños en las porterías
que llevan frágiles palitos
a los huecos donde se oxidan
las antenas de los insectos.
No es el infierno, es la calle.
No es la muerte, es la tienda de frutas.
Hay un mundo de ríos quebrados y distancias inasibles
en la patita de ese gato quebrada por el automóvil,
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas.
óxido, fermento, tierra estremecida.
Tierra tú mismo que nadas por los números de la oficina.
¿Qué voy a hacer, ordenar los paisajes?
¿Ordenar los amores que luego son fotografías,
que luego son pedazos de madera y bocanadas de sangre?
No, no; yo denuncio,
yo denuncio la conjura
de estas desiertas oficinas
que no radian las agonías,
que borran los programas de la selva,
y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas
cuando sus gritos llenan el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.

autógrafo

Federico García Lorca, 1929-1930