Archivo de la categoría: No solo de pan…

Poetas en el aula

Bonita experiencia en 2º de PMAR (alumnos/as de Miguel Ángel Moreno): dos poetas visitan el aula y presentan sus libros. También los alumnos/as hablan de los libros que han leído y les han gustado.

 

Tránsito (de la mano de Pessoa)

“Si yo pudiera morder la tierra toda
y sentirle el sabor sería más feliz por un momento…
Pero no siempre quiero ser feliz
es necesario ser de vez en cuando infeliz para poder ser natural…
No todo es días de sol
y la lluvia cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad con la felicidad.
Naturalmente como quien no se extraña
con que existan montañas y planicies y que haya rocas y hierbas…
Lo que es necesario es ser natural y calmado en la felicidad o en la
infelicidad.
Sentir como quien mira. Pensar como quien anda,
y cuando se ha de morir,
Recordar que el día muere y que el poniente
es bello y es bella la noche que queda.
Así es y así sea.”
Alberto Caeiro

Caza de musas, de Antonio Alcaide

No sobra ni una coma en tu libro, es, lamentablemente, feliz.

“Allí los besos””

Luis Eduardo Aute

Llega un poco tarde esta reseña. El libro de que se ocupa, Caza de musas se asomó a la luz de Granada (provincia de Verona) hace ya casi nueve meses: el tiempo de fabricar una criatura sin duda menos avellanada, más hermosa que esta.

Caza de musas nace como una autoantología. Osada y mutilada, dice el poeta. En el cajón de los inéditos, los versos amenazaban con incendiarlo todo (en un episodio de realismo mágico o un rapto de justicia poética), según afirma el autor en la nota-confesión preliminar que no es más lírica que descarnadamente sincera ni más aclaratoria que obligada.

Pueblo del opio, Clave mal temperado, De la pluralidad de los mundos, Adversa Verona y Las nociones unidas son los títulos de los cinco libros a los que se ha sometido a una, parece, necesaria amputación.

Me dispongo a traer aquí las palabras del cazador con el convencimiento de que cada uno de los poemas, de los versos, de los hallazgos merecen solo volver a ser leídos y dichos y que a esta bisoña glosadora solo le corresponde amplificarlos. Apetece copiar los versos de extremo a extremo del renglón. Porque lo dicen todo y solo cabe invitar a la lectura.

Es Pueblo del opio un libro religioso. Religio amoris.

La musa, atrapada en “la forma de su libertad”, se sabe, en realidad y desde el principio (“en el principio era el Verbo”), fuera del alcance real de las redes del poeta. Ella en Síbaris, él en Elea; alienante, materialista (¡qué hallazgo ese “Pueblo del opio”!), sabia en y sabedora de la hermosura de su cuerpo, buen amor puesto en entredicho, ninfa lasciva frente a sátiro bello en una improbable inversión de los epítetos, becerro de oro de un ingenuo pueblo de idólatras. Es diosa e icono y belle dame sans merci. Apenas un momento de lucidez en que, con delicadeza que en otro tiempo hubiéramos llamado femenina, se desvelan las trampas que “antes no se apreciaban.”

Pero en el poema que cierra el libro

Mudo, absorto y de rodillas,

¡Dios qué buen vasallo!

¡Así hubiese buen amor!

e revela la insoslayable verdad. El poeta pone a Bécquer ante el Cid y el Arcipreste de Hita en una brillante labor de patchwork (hay quien prefiere el castizo almazuela) intertextual que es también una rendición.

Clave mal temperado, tras dos hermosas citas de Fernando de Herrera y John Donne, se abre con el riesgo incalculable de unas coberturas imposibles y una demorada valoración del daño corporal en “Íntima póliza”, sucediendo al necesario pulso a la dialéctica marxista en “Ostracismo proletario” (más adelante, en otro libro, el poeta confesará que “ no quiso ver a su musa/ manchada por manos proletarias” y más tarde aún aclarará en qué consiste la alienación: “ trabajo aquí/ y amo en otro lugar.”). El laberinto no existe y Ariadna se ahoga porque Teseo no está dispuesto a arriesgarse en Mitología II. Y hay amazonas a las que se teme y hay cepos como tentaciones wildeanas en las que hay que caer y citas fuera del tiempo y la certeza dolorosa de que existir es una equivocación.

De la pluralidad de los mundos, el más metaliterario de los lances de Caza de musas, niega al Parménides de la “Meditación sobre uno de los infinitos momentos en que no estoy contigo” y se instala en la desconfianza, en la inversión de la evidencia (la vida un absceso de la literatura), en el cieno en las sábanas (imposible no recordar el “torrente de color sombrío” del Canto a Teresa), en el filo de los acantilados (en amorosa conversación con los de Dover al final del cuerpo de la Musa), en la amenaza de naufragio. Es aquí donde la palabra poética salva, es cuando hay que “insistir en la metáfora y ser tragado por ella”, aunque “sangra la gramática /herida en tercera persona.” Es cuando hay que escapar “al callejón sin salida de la literatura.” Del “Tú existes siempre en tus actos” de Salinas, al “No existes fuera de mis metáforas.” Pero la carne existe y Dios grita en ella…

Adversa Verona es una ciénaga, una ciudad negra y prostituida en la que (estupendo y crudelísimo verso) “Shakespeare sonríe y no existe”. Verona es Romeo y Julieta, (ave y planta) y es Ofelia y Horacio y Hamlet. Vuelven los dobles que, como esquiroles y mercenarios, ya habían habitado la existencia de los amantes en el muy lejano Pueblo del opio.

Las nociones unidas, “libro de transición” como explica el autor en sus palabras liminares, no nos da tregua.

El verdadero trabajo

está en casa,

tiene que ver con nosotros,

con esto que escribo.

No hay descanso

de ti en el verso, del verso en ti, ni subsidio.

Expulsados del paraíso

en otro libro de mis poemas,

gano desde entonces el pan

con el sudor de dos frentes,

batalla difícil.

No importa que nadie pague

estas horas extraordinarias.

Y Dios, en el fondo del vientre de la Musa. ¿Qué son las abejas negras en ese gran salón, araña encendida? Aunque, a pesar del “despojamiento estilístico” del que habló Vicente Luis Mora, nos empecinemos en ver un conceptismo quevediano en los versos de Alcaide (“nuestro pueblo/ démo-nos” en Narcotrasiego), ¿no asoma aquí el Góngora mainstream de la “infame turba de nocturnas aves”?

Con un Dios definitiva e insistentemente muerto que deja en los rincones regalos que no se abren (“intento desembalarte”), el cazador, cansado, sabe lo que quiere:

Por favor,

solo pronombres esta noche

y no todos.

En los poemas de Alcaide la tercera persona (“mis libros/ tus versos”) constituye una extravagancia. Será por eso por lo que cualquier “antiguo remoto lector” se siente interpelado.

Barro, cieno, perros, jaurías, naufragios, acantilados, ciudades posibles para huidas imposibles, son los desarrollos de esta fuga que es Caza de musas. Nadie puede querer huir.

La revolución surrealista

“El surrealismo sabe que un nuevo mundo es posible, y que el arte puede ser una de las fuerzas que contribuyan a su nacimiento «mo sabe que un nuevo mundo es posible, y que el arte puede ser una de las fuerzas que contribuyan a su nacimiento”.

André Breton

Trabajos del alumnado de Lola Conde Colmenero (EPV de 4º de ESO). Mirad hasta el final: ¡hay trabajos preciosos!

 

Poesía visual

El alumnado de Educación Plástica y Visual de 4º A, siguiendo las orientaciones de su profesora, Lola Conde, ha realizado un sugerente trabajo de poesía visual en el que, un objeto previamente elegido se pone a conversar con una imagen fotográfica previa o con una ilustración propia para crear una relación inesperada que genera significado a partir del extrañamiento y la connotación.

Uno de los bloques de poemas visuales se ha vinculado al programa Ecoescuela y ha girado en torno a aspectos reslacionados con la fragilidad de ese medio ambiente al que debemos un mimo y un respeto que la mayoría de las ocasiones están en las antípodas del trato que le dispensamos.

Os invitamos a deteneros en las propuestas de nuestros artistas y a preguntaros (y, ¿por qué no?, comentar) qué os sugieren estas imágenes.

Otro de los ámbitos en los que se ha trabajado ha sido el de los estereotipos de género, especialmente, la imagen de las mujeres en la publicidad y la tiranía de la estética. El conjunto de sensaciones que producen los trabajos de nuestras alumnas y alumnos es suficientemente elocuente. Y a ti, ¿qué te dicen las imágenes?

Rap para Don Quijote

 

Lo que tenía que haber sido un trabajo para clase siguió por derroteros de libertad insobornable, a pesar de lo cual no queremos sentirnos completamente ajenos al momento en que se gesta este rap dedicado a nuestro caballero de la triste figura. Creemos que aquel loco magnífico lo hubiera disfrutado. ¡Enhorabuena, Corina!

 

Versos con falda: Circe Maia

Circe Maia (1932)

INVITACIÓN

Me gustaría
que me oyeras la voz y yo pudiera
oír la tuya.

Sí, sí. Hablo contigo
mirada silenciosa
que recorre estas líneas.

Y repruebas, tal vez, este imposible
deseo de salirse del papel y la tinta.
¿Qué nos diríamos?

No sé, pero siempre mejor
que el conversar a solas
dando vuelta a las frases, a sonidos
(el poner y el sacar paréntesis y al rato
colocarlos de nuevo).

Si tu voz irrumpiera
y quebrara esta misma
línea… ¡Adelante!
Ya te esperaba. Pasa.

Vamos al fondo. Hay algunos frutales.
Ya verás. Entra.

IX

cómo duele el silencio cuando es hecho de voces
ausentes, de palabras
que nadie dice:
risas de sombra, voces,
conversaciones muertas.

Cuando duele el vacío y es un hierro
y pesa al corazón como un pájaro muerto.
Cuando la ausencia es dura presencia de la muerte,
dura presencia, muro para golpear llorando
y ensangrentar el puño y golpear todavía.
No abren, no se abre, no va a abrir más nunca.

Circe Maia (Uruguay, 1932) es una de las poetas hispanohablantes más prestigiosas en Latinoamérica pero no poco o nada conocida em España donde ahora coinciden dos antologías que despliegan su mundo e invitan a entrar en él: Múltiples paseos a un lugar desconocido, (Pre-Textos) y Transparencias, (Visor). Entre los aspectos característicos de su obra destacan la intimidad, la calidez, la honestidad y una sensibilidad comprometida con todo aquello  que abarca por medio de la palabra. O mejor deberámos decir: de la voz”.

Hasta ahora, la presencia de Circe Maia en los repertorios de poesía publicados en España era aproximadamente nula. Una poeta Uruguaya, nacida en 1932, casi silenciosa de tan callada, casi furtiva de tan secreta. Casi imposible de tan delicada. Pero en el último tramo de 2018 Circe Maia ha tenido algo de revelación por estas latitudes: dos antologías despliegan su escritura vibrante, leve, emocionada. Estos poemas, como ella dice, trabajan desde lo visible y lo cercano. Y de ahí surge su honda trascendencia. Su mirar de otro modo”.

 

Versos con falda: Piedad Bonnett

FILOSOFÍA DE LA CONSOLACIÓN

Leo
que la plenitud es la desaparición de la carencia
y que sólo es feliz
quien ha perdido ya toda esperanza.
Los que así escriben
no pueden entender que de la herida
que duele y hiede nazcan abejas rubias
y que su miel
sea la poca luz que nos alumbra.
Ellos,
dueños de su circunferencia conquistada,
no saben
qué infecunda es la paz donde no habitas.

LAS CICATRICES

No hay cicatriz, por brutal que parezca,
que no encierre belleza.
Una historia puntual se cuenta en ella,
algún dolor. Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, son  las costuras
de la memoria,
un remate imperfecto que nos sana
dañándonos. La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos las heridas.

Poeta, novelista, dramaturga y traductora colombiana nacida en Amalfi, Antioquia, en 1951.
Es licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de los Andes, donde ocupa la cátedra de Literatura  desde 1981. Tiene una maestría en Teoría del Arte, la Arquitectura y el Diseño por la Universidad Nacional de Colombia


Por su primer libro de poesía «De Círculo y Ceniza» publicado en 1989,  recibió mención de honor en el
Concurso Hispanoamericano de Poesía Octavio Paz.


En 1996 publicó «Ese animal triste» con el que se reafirmó como una de las voces más representativas de la poesía colombiana contemporánea. Fue galardonada con el
Premio Nacional de Poesía de Colombiat en el año de 1994 por El hilo de los días. En 2011 obtuvo el premio “Casa América de Poesía Americana” por  Explicaciones no pedidas.
Entre sus publicaciones también se destacan:
Nadie en casa, Todos los amantes son guerreros, Tretas del débil, Las herencias y Los privilegios del olvido.

Versos con falda: Marina Tsvietáieva

Marina Tsvietáieva (1892-1941)

Mis versos, escritos tan temprano
que no sabía aún que era poeta,
inquietos como gotas de una fuente,
como chispas de un cometa,

lanzados como ágiles diablillos
al asalto
del santuario donde todo es sueño e
incienso,
mis versos de juventud y de muerte
-¡mis versos, que nadie lee!-,

en el polvo de los estantes dispersos
-¡que ninguna mano toca!-,
como vinos preciosos, mis versos
también tendrán su hora.

Marina Tsvietáieva nació el 26 de septiembre de 1892 en Moscú. Escribió poesía, teatro, ensayo, diarios y una extensa correspondencia. Su padre era profesor de historia del arte y fue el fundador del primer museo de artes plásticas de la Rusia prerrevolucionaria (hoy el Museo Pushkin de Bellas Artes); su madre, “una polaca de sangre azul”, según la propia Tsvietáieva, tocaba el piano de manera brillante. De su padre heredó la pasión por el trabajo, la renuncia; de su madre –esa madre cuyas últimas palabras fueron: “sólo añoro la música y el sol”–: el amor por la música, la naturaleza, la poesía. En su “Respuesta a un cuestionario”, incluida a modo de autobiografía en el libro y disco El sol de la tarde (Colegio Universitario de Humanidades, 2008) en el que Elena Forlova canta los poemas de Tsvietáieva –regalo de su incansable traductora Selma Ancira–, la poeta reconoce algunas de sus influencias. Los poetas franceses, los alemanes: Goethe, Hölderlin, Heine. De sus contemporáneos: Pasternak. Siempre: “Los gitanos”, de Pushkin. Para su generación los poetas-faro eran Aleksandr Blok (1880-1821) y Anna Ajmátova (1889-1966). De Ajmátova, como de Maiakovski o de su adorado Rilke a quien le dedicó ese hito de la poesía rusa que es la “Carta de Año Nuevo” se sentía hermana, compañera de armas. Otra cosa era Blok, a quien le dedicó una antología de versos, Versos a Blok, fundador del llamado movimiento simbolista. Según cuenta Ariadna, lo veneraba como a un dios. Lo vio dos veces, pero nunca se atrevió –o no quiso– acercarse a él: “sabía que los únicos encuentros que jamás decepcionan son los encuentros imaginarios”. De él toma, explica Laura Estrín en su prólogo a Tres poemas (Alción, 2006) cierta “temeraria” sinceridad, un particular realismo “que la hace decir (igual que Blok); Todo esto ha existido, mis versos son mi diario.”

Versos con falda: Luisa Castro

Luisa Castro (1966)

MI MADRE TRABAJA EN UNA FABRICA DE CONSERVAS

Mi madre trabaja en una fábrica de conservas.
Un día mi madre me dijo:
el amor es una sardina en lata. ¿Tú sabes
cómo se preparan las conservas
en lata?
Un día mi madre me dijo: el amor es una obra de arte en lata.
Hija,
¿sabes de dónde vienes? vienes
de un vivero de mejillones
en lata. Detrás de la fábrica, donde se pudren
las conchas
y las cajas de pescado. Un olor imposible, un azul
que no vale. De allí vienes.
¡Ah!, dije yo, entonces soy la hija del mar.
No.
Eres la hija de un día de descanso.
¡Ah!, dije yo,
soy la hija de la hora del bocadillo.
Sí, detrás, entre las cosas que no valen.

Luisa Castro Legazpi nació en Foz, Lugo, en 1966 y está licenciada en Filología Hispánica.

En 1984 publica su primer libro de poemas, Odisea definitiva: Libro póstumo. En 1986 obtiene el Premio Hiperión de Poesía con Los versos del eunuco, publicado ese mismo año. Su siguiente libro será Baleas e baleas en 1988, que es su primera obra en gallego. Ese mismo año publica la plaquette Los seres vivos. Gana en 1988 el VI Premio Rey Juan Carlos de Poesía por su obra Los hábitos del artillero.

Se adentra en la narrativa en 1990 publicando su primera novela El somier, finalista del VIII Premio Herralde de Novela y en 2001, con El secreto de la lejía resulta ganadora del Premio Azorín de Novela.

Reunió toda su poesía publicada en el volumen Señales con una sola bandera. En 2018 regresó a la actualidad poética con un libro magnífico Actores vestidos de calle.

Ha vivido en Barcelona, Nueva York, Madrid y en Santiago de Compostela, donde reside actualmente y desarrolla su faceta como articulista de prensa.