Archivo de la etiqueta: 8 de Marzo

Versos con falda: todas las que están

Después de una jornada intensísima y agotadora en el I Torneo de Debate Educativo (una actividad que recomiendo a todo el mundo y en la que también hemos hablado de estereotipos y de la brecha de los sueños y  de la invisibilidad de las mujeres y de la dificultades con las que nos encontramos para demostrar que valemos), terminamos este webmix con la última voz femenina que incorporamos.

VERSOS CON FALDAS: NO ESTÁN TODAS LAS QUE SON

La selección de los poemas y las breves semblanzas (que no han sido elaboradas ad hoc, pero sí cuidadosamente elegidas) ha acarreado horas de trabajo que damos por más que bien empleadas.

A muchas de las poetas las conocíamos y las habíamos leído. A alguna otra nos la han descubierto algunas compañeras y compañeros.

Pero lo más destacable del trabajo de selección es que se nos han quedado fuera poetas magníficas, a la altura de las voces masculinas más ponderadas y reconocidas. Poetas sistemáticamente ignoradas en los libros de texto y cuyas  obras no valen por ser parte de una cuota, sino porque suenan tan rotundas, al menos, más en ocasiones, como las de muchos hombres laureados.

Están ordenadas (aproximadamente) por fecha de nacimiento. Puede que haya algún error que os agradeceríamos que nos hicierais saber. Esperamos que podáis encontrar el momento de leerlas y disfrutarlas.

 

 

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Versos con falda: Fatena al-Gurra

Fatena al-Gurra (1975)

Soy hija de marinos que bogan por las costas.
Soy hija de la ola y la memoria.
La última que quedó de aquéllos a los que Sansón cediera su cabello,
sacudido como una joven virgen,
la última descendiente del fresco y antiguo feminismo.
Abro los brazos y comienza a girar el cosmos en sus once direcciones.
Sonrío y me gotea miel desde los vírgenes labios juguetones.
Camino y la tierra pierde su equilibrio,
cuando mi risa cascabelea se escuchan timbres de seísmos.
Volcanes sacuden el sistema de los siete estratos.

Soy hija de la virtud y el ocio
hija de la pureza y del vicio
hija de la negrura y la blancura
según mi dedo las estrellas distinguen los límites de su primera ubicación.
Y si cierro los ojos
hay eclipse de sol hasta que vuelvo a abrirlos y sumergen al mundo en rayos
de color algarrobo.
Si me recojo el pelo
vibra el cosmos devoto, agradecido.

Soy el hoy y el mañana
Su Majestad, coronada en el trono espacial,
si miro de reojo los campos se convierten en trigo y sol verde
y entonces soy el trigo y el sol verde
la primera cosecha
y la última.

Embarazada de sí

A ella se le asemeja una mujer que frivolidad viste
un azote cuyos pasos extiende
y un vacío con el mismo volumen del porqué de la creación
¿qué generará en breve?
La pregunta tiene margen…, la fisura del mar incapaz de llegar
van menguando sus pies cuanto más andan
y el abismo se esconde.

Fatena Al-Gurra es licenciada en Literatura Árabe. Ha trabajado como voluntaria en diversos proyectos para la defensa de los derechos de la mujer palestina. Ha sido presentadora de programas radiofónicos y corresponsal de cultura para la agencia de noticias Wafa.

Desde 2002 fue presentadora de la televisión palestina. Ha publicado los poemarios Todavía el mar entre nosotros (Ramallah, 2000) y Una mujer muy sediciosa (El Cairo, 2003). Sus textos han aparecido en la recopilación Cincuenta años de poesía palestina (Ramallah, 2004), y se han traducido al italiano en In un mondo senza cielo: antología della poesia palestinese (Florencia, 2007).

A causa de la situación en Gaza, y de las constantes amenazas y humillaciones que recibía por defender los derechos de la mujer mediante la palabra, a finales de 2008 se exilió a Egipto. Desde noviembre de 2009, vive en un centro de acogida para refugiados políticos en Bélgica.

La sensibilidad de Fatena capta matices extremos de erotismo en la mujer que busca su propio horizonte. Genera un lenguaje saturado de ritmo sensual y de imágenes surrealistas. La presencia de suaves caricias de misticismo sufí produce un amplio espectro asociativo que va desde Adonis hasta Valente”, subrayan desde la editorial almeriense que están fascinados con Fatena.

Versos con falda: Rosario Castellanos

Rosario Castellanos (1925)

Destino

Matamos lo que amamos. Lo demás
no ha estado vivo nunca.
Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere
un olvido, una ausencia, a veces menos.
Matamos lo que amamos. ¡Que cese ya esta asfixia
de respirar con un pulmón ajeno!
El aire no es bastante
para los dos. Y no basta la tierra
para los cuerpos juntos
y la ración de la esperanza es poca
y el dolor no se puede compartir.

El hombre es animal de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.

¡Ah! pero el odio, su fijeza insomne
de pupilas de vidrio; su actitud
que es a la vez reposo y amenaza.

El ciervo va a beber y en el agua aparece
el reflejo de un tigre.
El ciervo bebe el agua y la imagen. Se vuelve
– antes que lo devoren –  ( cómplice, fascinado )
igual a su enemigo.

Damos la vida sólo a lo que odiamos.

 Dos meditaciones

I
Considera, alma mía, esta textura
Áspera al tacto, a la que llaman vida.
Repara en tantos hilos tan sabiamente unidos
y en el color, sombrío pero noble,
firme, y donde ha esparcido su resplandor el rojo.
Piensa en la tejedora; en su paciencia
para recomenzar
una tarea siempre inacabada.

Y odia después, si puedes.

II
Hombrecito, ¿qué quieres hacer con tu cabeza?
¿Atar al mundo, al loco, loco y furioso mundo?
¿Castrar al potro Dios?
Pero Dios rompe el freno y continua engendrando
magníficas criaturas,
seres salvajes cuyos alaridos
rompen esta campana de cristal.

 

Rosario Castellanos. Nacida en México en 1925, estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Además de su trabajo como escritora fue diplomática y luchó por los derechos de las mujeres, por lo que se convirtió en un símbolo del feminismo en América Latina.

 Su obra es considerada una de las más importantes del siglo XX; incursionó en géneros literarios como poesía, ensayo, novela, cuento y teatro.  Entre sus obras destacan Ciudad Real, El Eterno Femenino, Los Olvidados de Agosto  y Oficio de Tinieblas entre otras.

Versos con falda: Ada Salas

Ada Salas (1965)

El frío ha convocado a la ceniza.
No es oro el amarillo que pone sobre el cielo
un rictus lívido.
Nos tirita la lengua.

Y sin embargo anduve miles de millones
para llegar aquí
y quitarme una a una la piel de los zapatos
los jirones de ropa (no, perdón, dije sombra)

hasta quedarme en hueso

en palabras que suenen
como suena la caña
de los huesos
cuando silba por ellos la verdad
de la sangre.

Asomada al balcón
veo un vuelo de imágenes
(una urraca un vencejo una cotorra
-¿qué hace aquí un cotorra?-).
Un poco a mi derecha apenas
perceptible (describir para qué, ada, ada,
sólo el ruido con mueve) veo cómo se anuncia
(no describo hago ruido)
-y a pesar de la terca sequía-
en el talud
la hierba.

El frío ha convocado a la ceniza.

Pero insisto
he venido hasta aquí
para quedarme.
Ya en otro tiempo dije no es éste
nuestro tiempo. Pero lo haremos
nuestro.
Con palabras hirientes que penetren
en él y palpiten
con él.

Prepárate por tanto para el grito.
Para que todo suene
como suenan los cuerpos que se abren
para darle a otro cuerpo
la soledad
el blanco aburrimiento y la pasión
la plenitud la ira
el amor y la muerte.

Como suena
la lluvia

sobre el rostro llagado del desierto.

Ada Salas nació en Cáceres en 1965. Con su primer libro, Arte y memoria del inocente (Cáceres, 1988), obtuvo el Premio Juan Manuel Rozas de Poesía. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Extremadura, es en la actualidad profesora de lengua y literatura en un instituto de Madrid. Su libro Variaciones en blanco (Hiperión, 1994) recibió el IX Premio de Poesía Hiperión. En 1997 publicó La sed, y en el 2003 Lugar de la derrota. Es también autora de dos libros de reflexiones y ensayos sobre la escritura poética: Alguien aquí (2005) y El margen. El error. La tachadura (de la metáfora y otros asuntos más o menos poéticos) (2010). Su libro Esto no es el silencio (2008) fue reconocido con el XV Premio Ricardo Molina-Ciudad de Córdoba. En 2009 apareció la recopilación de su obra poética No duerme el animal (Poesía, 1987-2005). Junto con el pintor Jesús Placencia ha publicado Ashes to ashes (2010). Además de una de nuestras poetas más hondas, Salas es, de entre los poetas coetáneos, una de las que con más inteligencia ha reflexionado sobre el taller poético. Su poesía no es difícil, pero tampoco es para lectores apresurados. En sus versos el tiempo se suspende no por efecto de la morosidad, sino de una escritura cuántica que se abre a varias direcciones al mismo tiempo, en la que cada palabra encierra múltiples puntos de fuga. Un elemento ascético (que puede hacer pensar en Blanca Varela) convierte el poema en un desierto blanco en el que cada palabra surge como un árbol nuevo de cuyas ramas no sabemos qué fruto esperar.

Versos con falda: Mónica Doña

CHICAS ERASMUS (por el Cabo de Gata)

Llegan de todas partes.

Son cultas y atrevidas.

Sacaron buenas notas y disfrutan de beca.

Han venido hasta el Cabo

para estudiar el mar y sus especies.

A bordo de una Zodiac

estudian al barquero:

uno ochenta de altura, pelo rubio,

amplia sonrisa, manos que se posan

en el timón o el hombro de las chicas.

Provoca y acelera el timonel,

demuestra su dominio de los vientos,

dando saltos la barca

juega con las mareas,

todo es viento veloz, el joven lobo

sabe bien lo que es y lo que hace.

Y ellas van aprendiendo…

Vade retro, Caronte,

que estas chicas Erasmus saben mucho,

acaban de llegar mas ya conocen

las sólidas verdades del barquero.

(“¿Quién teme a Thelma & Louise”? Renacimiento 2017)

Poeta y cantautora, nacida en Jaén y residente en Granada, Mónica cuenta que su etapa como cantante quedó atrás y que en estos momentos se queda con su faceta poética. Hasta la fecha ha publicado Nueve lunas (2000) y La cuadratura del plato (2011) que le valió el X Premio de Poesía Vicente Núñez, Adiós al mañana (2014) y ¿Quién teme a Thelma y Louise? (2017). En 2018 ha colaborado con cinco relatos en el libro-disco coral La caja de música de Erik Satie.

En su último poemario, Mónica Doña nos invita a emprender un viaje poético con tintes detectivescos, tal y como sugieren los títulos de las tres secciones del volumen: «La huella», «La captura» y «La escapada». El coche de la portada, que recuerda al de las dos protagonistas de la película de Ridley Scott, vuela como en la última y épica escena. Sin embargo, la matrícula (un guiño a la editorial) sugiere el «renacimiento» de este mito del cine, un coche que vuela por las nubes y ofrece a sus protagonistas otra huida. No en vano, la persecución policíaca de Doña concluye con una vibrante escapada.

Versos con falda: poetas prostitutas chinas

LI YE

Dedicado a mi amigo Zhu Fang

Subiendo a la alta montaña,

contemplo el agua del gran lago.

Las añoranzas no distinguen

entre el día y la noche.

Pienso yo en ti y tú en mí,

meses tras meses, años tras años.

Verdean lozanos bosques.

Flores silvestres compiten en abrirse.

Cuando volvamos a vernos,

te diré todo lo que estoy sufriendo.

Ocho superlativos

El más cercano y el más lejano:

El Oriente y el Occidente.

El más profundo y el menos hondo:

Arroyo cristalino.

Los más altos y los más resplandecientes:

El sol y la luna.

Los que más se aman y los que más se desaman:

Marido y mujer.

QI JINGYUN

(siglo XIV)

Un solo trago de vino casero,

todo mi profundo amor por ti.

Hermosas flores, ruiseñores que cantan.

No hacen más que destrozarme el corazón.

Cuánto desearía que mis copiosas lágrimas

se convirtieran en una furiosa tormenta

que impidiera que partieses mañana 

LU HUINU
(siglo XIV)

Improvisado en la barca

Para mis padres, pesa más

el dinero que su hija.

Y así, con el laúd entre los brazos,

recorro sola, mil y mil leguas.

Al claro de la luna,

tras mi concierto,

no cesan de aplaudirme.

No saben que no han escuchado música,

sino los sollozos de mi alma rota.

La poesía en China data, según los expertos, del siglo XVIII a. C., es decir, de mil años  antes que Homero. Pero es durante las dinastías Tang (618-907) y Song (960-1279) cuando la poesía alcanza su apogeo. Desde finales del siglo VII, la composición poética era el contenido principal de los exámenes oficiales  para optar a un puesto de funcionario público, de manera que quien deseaba entrar en la administración tenía que conocer bien la poesía y ser poeta, o por lo menos, versificador. “Se presentaba  un poema al solicitar empleo y se dedicaban versos a los amigos que se despedían, a los oficiales que se marchaban a la guerra, a los colegas que sufrían”. Los versos del afamado poeta Bai Juyi aparecían inscritos en las paredes de las escuelas, de los templos, de las oficinas de correo.  Se vendían copias de sus versos en los mercados o se trocaban por vino en las tabernas. El país miraba hacia la poesía.  ¿No os parece esto un top manta milenario y poético? Y es en ese contexto histórico en el que empiezan a proliferar poetas prostitutas.  Las dueñas de prostíbulos buscaban jóvenes hermosas que se encontraran en situaciones difíciles, algo frecuente pues China  durante milenios ha sido un país feudal y machista que ha despreciado  a las mujeres. En los burdeles las instruían en la poesía, con el fin de atraer a clientela exquisita y solvente.Las poetas prostitutas escribían sobre el amor, el desamor, la injusticia social, la exaltación de la naturaleza, la amistad y la nostalgia. Muchos de sus versos están llenos de  dolor. Es fácil imaginar la discriminación y el desprecio que  sufrían, pero sobre todo la soledad y el deseo de volver a sus aldeas, a sus orígenes, el deseo de recuperar sus vidas, de ser libres, sin ataduras.

Versos con falda: Juana Castro

 (1945)

Alicia desposada

Era blanca la boda: un milagro
de espuma, de azahar y de nubes.
Cenicienta esperaba.
Las muchachas regaban cada día
los frágiles cristales de su himen.
Blancanieves dormía.
Al galope
un azul redentor doraba la espesura
y la Bella Durmiente erguía su mirada.
Las vestales danzaban. Y las viejas mujeres,
en las noches de invierno,
derramaban sus cuentos de guirnaldas,
de besos y de príncipes.
Era largo el cabello, eran frías las faldas
por las calles de hombres.
Las fotos de las bodas
irradiaban panales de violines
y era dulce ser cóncava
para el brazo tajante y musculoso.
La boda les cantaba por el cuerpo
como un mar de conjuros.
Y a la boda se fueron una tarde
con su mística plena. Y cambiaron
la hora de su brújula
por el final feliz de los cuentos de hadas.

***

Penélope

                                     Kabul

Pajarillo enjaulado, me han quitado los ojos
y tengo una cuadrícula
calcada sobre el mundo.
Ni mi propio sudor me pertenece.
Espera en la antesala, me dicen, y entrelazo
mis manos mientras cubro de envidia
las cabras que en el monte ramonean.
Ciega de historia y lino
me pierdo entre las sombras
y a tientas voy contando
la luz del mediodía.
Noche mía del fardo
que sin luces me arroja
la esperanza del tiempo
engastado en la letra. Noche mía, mi luz
cuadriculada en negro, cómo pesa
mi manto y su bordado, cuánto tarda
la paz negra del cielo, cuánto tarda.

Juana Castro nace en Villanueva de Córdoba, en 1945.y ha sido profesora especialista en Educación Infantil. Colabora en prensa con artículos de opinión y crítica literaria. Ha publicado una docena. Premio Juan Ramón Jiménez y finalista del Premio Nacional de Poesía. Cuenta también con otros premios como Carmen Conde, San Juan de la Cruz, Jaén, Carmen de Burgos o Meridiana y la medalla de Andalucía 2007. Miembro correspondiente de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba y de la Asociación Mujeres y Letras. Su obra ha sido objeto de una tesis doctoral y se trata de ella en el volumen Sujeto femenino y palabra poética (2002), coordinado por la hispanista Sharon Keefe Ugalde..

Juana Castro es una poeta del cuerpo, del cuerpo espiritual, de los sentidos y los sentimientos cuya poesía pide ser tocada, olida y saboreada. Sus palabras desvelan y arropan el cuerpo que somos, infinitamente sagrado y vulnerable, con la sabiduría creadora de quien lo da a luz, lo cuida, le enseña a hablar y luego le deja ser. Son los poemas de una mujer que trae al mundo el mundo y lo habita plenamente.