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El rincón de la poesía

Descanso

Con ternura, con paz, con inocencia,
con una blanda tristeza o el cansancio
que viene a ser un perro fiel que acariciamos,
estoy sentado en mi sillón y soy feliz,
y soy feliz
porque no siento la necesidad de pensar algo preciso.

Con una fatiga que no es un desengaño,
con un gozo que no alienta esperanzas,
estoy en mi sillón, y estoy
en algo que quizás sólo es amor.

Sé que floto
y nada me parece sin embargo indiferente;
sé que nada me alegra ni me duele
y que sin embargo todo me enternece;
sé que eso es el amor,
o que quizá solamente es un dulce cansancio;
sé que soy feliz
porque no siento la necesidad de pensar algo precis

Gabriel Celaya

Poemas para Gloria

Publicamos los dos poemas colectivos que nos faltaron, nuestro humilde homenaje a Gloria Fuertes : La infancia me suspiraba (1ºB) y El tiempo (1ºC).

La infancia me suspiraba

1ºB

 

La infancia que perdí en un columpio que yo solo

movía mientras otros niños jugaban a mi alrededor.

Mi mundo de colores se transformó en una travesía amarga.

Mi barco de papel se hundió

En un océano de tristeza.

Una tormenta cargada de insultos y dolor,

Borró el arcoíris de mi cielo.

Un arcoiris de colores grises

Invadió mi universo

Como una niebla de desesperación

Que cegó mis sonrisas.

Sonrisa que se perdió en cada golpe

por no parecerme a los demás.

 

El tiempo

1º C

El tiempo acaba lo que empezó,

Pero algunas cosas las deja a medias.

No siempre hace el mejor final

Aunque siempre cumple con su destino.

 

El tiempo es la cadena del olvido,

Como un camino sin fin

Por donde corren los recuerdos

Que llevan a la nostalgia.

 

Como si nacieras de nuevo,

El tiempo te permite aprender de tus errores

Es el mejor maestro, a no ser que

Llegues tarde y la vida escape de ti.

 

El tiempo se alimenta de la vida,

Como los árboles de la lluvia y de

La tierra. Poco a poco sembramos el futuro.

Y recogemos restos del pasado.

 

La arena de nuestro reloj cae como

El agua de una cascada.

Como las nubes que empujan el viento

Avanzando un regreso imposible.

Tendiendo versos

Este año nos ha pillado el Día del Libro en pleno y soleado domingo de abril y…  ¡se nos estaba acumulando la colada! ¡Uf! Cuando digamos de planchar…

Estamos terminando de lavar los poemas que las alumnas y los alumnos de 1º y 2º de ESO han escrito y que queremos que sirvan de homenaje a Gloria Fuertes. De mañana no pasa que tengamos tendidos los versos, corazones al sol de nuestros jóvenes poetas, que están deseando que los descolguéis, los leáis y comentéis.

¡Hay premios para los mejores comentarios y para los poemas más comentados!

¡Feliz centenario, Gloria!

Desde la revista Yorokubu (de donde copiamos íntegramente este artículo de Mariángeles García) nos proponen un juego: ¿cuánto sabéis de Gloria Fuertes? Además de que fue una gran poeta para niños y de que es suya la sintonía de Un globo, dos globos, tres globos, ¿qué más conocéis de ella? ¿Sabéis dónde nació? ¿Sabéis que también hizo poesía para adultos y que es una de nuestras mejores escritoras del siglo XX?

Seguramente no, porque aquella imagen omnipresente de Fuertes en programas infantiles eclipsó a la gran poeta que era. El próximo mes de julio, esta escritora que nació en el castizo barrio de Lavapiés, en Madrid, cumpliría 100 años. Este será el año en el que —ojalá— te vas a hartar de leer reseñas sobre su vida y su obra, una poesía tan llana, tan alejada de versos rimbombantes y artificiosos y tan llena de humor aunque te esté hablando del dolor y la soledad que seguro te sorprenderá. Sigue leyendo

Encuentro con Luis García Montero

Hoy no ha sido un lunes como los demás: ha sido un lunes completamente viernes. Hoy hemos tenido la suerte de reencontrarnos con Luis García Montero. Y todos nos hemos reencontrado con él. Incluso ese centenar de alumnas y alumnos que por primera vez asistían al milagro por el que un poeta sale de la foto del penúltimo tema de su libro de texto para hablarles a cada uno de ellos al oído.

Después de la presentación de nuestro compañero Antonio Alcaide (en la que ha dejado de manifiesto lo difícil que resulta, no ya ser profeta, sino poeta en Granada), Luis ha tomado plena posesión de nuestra abarrotada biblioteca y nos ha dado, como siempre, una de esas lecciones de poesía para niños inquietos que se quedan para siempre grabadas en el corazón.

Si el corazón pensara dejaría de latir. Hoy habíamos comentado en clase el título de la primera derrota del libro de Alberto Méndez Los girasoles ciegos, pero no nos valen, ¡ay!, las conclusiones a las que habíamos llegado. El corazón de Luis piensa y no deja de latir al ritmo pausado de sus palabras, de su optimismo nada ingenuo de hombre ilustrado que cree en el futuro, de creyente en el diálogo con los jóvenes y con el joven que fue. Late al ritmo de las lunas que ya no son lunas, de las llamadas telefónicas, de los taxis en las noches de Granada, de los amores perdidos y de los que se encuentran para siempre.

De la Armilla que era la última estación de penitencia en el viaje de regreso a casa después de las vacaciones en Motril no queda hoy mucho. Si algún poeta vuelve a la biblioteca de nuestro instituto dentro de unos años, la recordará como el sitio de las largas colas para aparcar en el Nevada. La anécdota del largo y tortuoso camino a la playa le ha servido al poeta de anclaje perfecto para recordar su primer encuentro con la poesía en la voz ronca de su padre leyendo “La canción del pirata” y ese canto a la libertad que el pequeño Luis, que no regresaba nunca a tiempo a casa desde las alamedas del Genil, hacía suyo: “Y si muero, ¿qué es la vida?/ por perdida ya la di/cuando el yugo del esclavo/como un bravo sacudí.”

Vino después el encuentro sagrado con la poesía de Lorca en el espacio sagrado y prohibido (todo lo sagrado está prohibido) de la habitación de invitados donde su padre guardaba su biblioteca. Y el tocadiscos que el padre Díaz llevó un día a una clase para que sus alumnos de los Escolapios escucharan la voz de Machado en la voz de Serrat.

La emoción de aquel niño que con su dinero paga su primer disco, alcanzó todo su significado el día en que Serrat lo llamó para decirle que había puesto música a uno de sus poemas. A veces encajan todas las piezas del puzzle y el aire se serena y viste de hermosura y luz no usada…

El niño precoz que escribía poesía mientras otros jugaban al fútbol tuvo la suerte (al saber lo llaman suerte) de gozar de la amistad del único superviviente de la Edad de Plata de nuestra literatura. Con veintidós años sigue bebiéndose la poesía y le gana una pequeña batalla al imposible escudero de Garcilaso: un furtivo beso a una estudiosa alemana en la puerta de un hotel es el galardón. Pero mucho más allá de esa apuesta y de la poesía y de la historia, con Alberti aprende algo fundamental: que hay que tomarse en serio a los jóvenes. Y que los jóvenes deben escuchar a sus mayores, que el diálogo generacional es posible y deseable. Hoy lo estamos experimentando.

Más allá de su deliberado torpe aliño indumentario, vuelve a estar don Antonio Machado en la base de la otra sentimentalidad: el poeta no es un raro que se parapeta orgulloso en una torre de marfil, el poeta es gente, gente radicalmente historia, gente que con lo que siente y lo que dice (“palabra en el tiempo”) hace la historia y que tiene que hacerse consciente de la responsabilidad moral que eso acarrea.

Luis nos regala la explicación sobre la mañana en la que se concibe el poema “Mujeres”. Y el aplauso brota espontáneo después de esa lectura que nos emociona justo dos días antes del 8 de marzo. Que la vida te trate dignamente…

Mañana de suburbio
y el autobús se acerca a la parada.

Hace frío en la calle, suavemente,
casi de despertar en primavera,
de ciudad que no ha entrado
todavía en calor.
Desde mi asiento veo a las mujeres,
con los ojos de sueño y la ropa sin brillo,
en busca de su horario de trabajo.

Suben y van dejando al descubierto,
en los cristales de la marquesina,
un anuncio de cuerpos escogidos
y de ropa interior.
Las muchachas nos miran a los ojos
desde el reino perfecto de su fotografía,
sin horarios, sin prisa,
obscenas como un sueño bronceado.

Yo me bajo en la próxima, murmuras.
Me conmueve el recuerdo
de tu piel blanca y triste
y la hermandad humilde de tu noche,
la mano que dejaste
olvidada en mi mano,
al venir de la ducha,
hace sólo un momento,
mientras yo me negaba a levantarme.

Que tengas un buen día,
que la suerte te busque
en tu casa pequeña y ordenada,
que la vida te trate dignamente.

Aunque no tengamos fácil hablar de las cosas que suele llevarse la prisa, la hora escasa ha dado para mucho, incluso para metáforas sobre crisis y enfermedades. Y el necesario diálogo se produce: títulos, vista cansada, niñas que no conocen la palabra resaca, el momento en que otra niña que ve MYHYV se entere de que su padre es el autor de la canción de Quique González que le gusta…

Ya con el resto de los compañeros de vuelta a su última clase, un alumno elige a Luis para pedirle consejo sobre su futuro: es músico y tiene miedo de apostar por lo que le gusta. Seguro que no olvidará una respuesta que retoma las palabras de Juan Ramón a Fernando de los Ríos sobre Lorca: «Su poeta vino y me hizo una excelentísima impresión. Me parece que tiene un gran temperamento y la virtud esencial, a mi juicio, en arte: entusiasmo».

Hora de despedirse y de plasmar una dedicatoria. No me he traído los libros y, además, la que yo quiero ya está escrita:

Si alguna vez la vida te maltrata,
acuérdate de mí,
que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte.

Quien se haya quedado con ganas, que busque en sus libros.

Te quiero en verso: poemas de amor

Vuelve San Valentín fue el título de una almibarada película española que nos viene de perlas para ilustrar todo lo que de cursi, de previsible y de empalagoso puede tener esta fiesta de remotos orígenes y un marketing solo equiparable al navideño y al de Halloween.

Vuelve un día que se celebra (por diversos motivos, todos ellos vinculados con el tan deseado y todavía lejano final del invierno) desde que en Roma se festejaban las lupercales, fiestas asociadas a Juno y a la fertilidad. A finales del siglo V, la Iglesia prohibió una fiesta que solía terminar en excesos y consagró el día 14 de febrero a un mártir de vida y hechos casi desconocidos cuya leyenda fue alimentándose al calor de la anhelada primavera…

Debemos volver la vista hasta 1382 para encontrar la primera obra poética amorosa que relaciona la festividad de San Valentín con el Día de los enamorados (El parlamento de las aves de Chaucer).

Sin embargo, es a finales del siglo XIX y muy especialmente a lo largo del XX, cuando la festividad queda definitivamente vinculada con la venta masiva de tarjetas y regalos, convirtiéndose en una ocasión de oro para vender en fechas tan poco propicias al consumo como mediados de febrero (parece ser que en España la fecha se lanzó, con refrendo cinematográfico y todo) para mayor beneficio de Galerías Preciados.

Si queréis cumplida información sobre este día, podéis visitar esta página tan bien documentada: La verdadera historia de San Valentín.

Y así, hasta hoy…Partidarios y detractores los hay de todo. Y es verdad que tanto corazoncito y tanto “amor mío” puede provocar más de una subida de azúcar. Pero la ocasión la pintan calva y no hay mejor momento en todo el año para dar a paladear un poema de amor a quienes aún no se han atrevido a degustar un menú de poesía.

¡Que aproveche!

Con los mismos poemas, un tablero con los  que debieron ser elegidos e ilustrados por alumnas y alumnas en anteriores ediciones del santo no apto para diabéticos. Seguiremos con la idea, publicando en Pinterest e Instagram. ¿Hay mejor regalo que un poema de amor?

http://pin.it/mODq2AQ

De otoño (II)

 


Oda a la melancolía (John Keats)

1

No vayas al Leteo ni exprimas el morado

acónito buscando su vino embriagador;

no dejes que tu pálida frente sea besada

por la noche, violácea uva de Proserpina.

No hagas tu rosario con los frutos del tejo

ni dejes que polilla o escarabajo sean

tu alma plañidera, ni que el búho nocturno

contemple los misterios de tu honda tristeza.

Pues la sombra a la sombra regresa, somnolienta,

y ahoga la vigilia angustiosa del espíritu.

Foto: SMK Foto Statens Museum for Kunst Sølvgade 48-50 1307 København K  DANMARK e-mail: foto@smk.dk www.smk.dk

Melancolía, Lucas Cranach

 2

Pero cuando el acceso de atroz melancolía

se cierna repentino, cual nube desde el cielo

que cuida de las flores combadas por el sol

y que la verde colina desdibuja en su lluvia,

enjuga tu tristeza en una rosa temprana

o en el salino arco iris de la ola marina

o en la hermosura esférica de las peonías;

o, si tu amada expresa el motivo de su enfado,

toma firme su mano, deja que en tanto truene

y contempla, constante, sus ojos sin igual.

klimt-forest-of-beech-trees

Bosque de abedules, G. Klimt

3

Con la Belleza habita, Belleza que es mortal.

También con la alegría, cuya mano en sus labios

siempre esboza un adiós; y con el placer doliente

que en tanto la abeja liba se torna veneno.

Pues en el mismo templo del Placer, con su velo

tiene su soberano numen Melancolía,

aunque lo pueda ver sólo aquel cuya ansiosa

boca muerde la uva fatal de la alegría.

Esa alma probará su tristísimo poder

y entre sus neblinosos trofeos será expuesta.