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Miradas a la Naturaleza

“El ojo que ves no es

ojo porque tú lo veas;

es ojo porque te ve.”

A. Machado

Miradas a la Naturaleza, de la naturaleza, en la naturaleza.

Miradas a los ojos.

Expresiones de la creatividad de nuestro alumnado llaman nuestra atención sobre el valor que tiene la biodiversidad. Un valor que va más allá del ámbito que habitualmente entendemos como “natural” y que no se opone, sino que complementa y enriquece la cultura, el arte, la filosofía, todo lo que nos configura humanos en ese espacio-tiempo del que alguna vez creímos que éramos los reyes.

Gracias a Lola Conde (responsable de esta actividad) y a María José Herrera (Coordinadora del programa Ecoescuela) y a quienes este curso han colaborado para que nuestra conciencia de cómo debe ser nuestro estar en el mundo sea cada vez más justa, equilibrada, sensata.

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Poesía visual

El alumnado de Educación Plástica y Visual de 4º A, siguiendo las orientaciones de su profesora, Lola Conde, ha realizado un sugerente trabajo de poesía visual en el que, un objeto previamente elegido se pone a conversar con una imagen fotográfica previa o con una ilustración propia para crear una relación inesperada que genera significado a partir del extrañamiento y la connotación.

Uno de los bloques de poemas visuales se ha vinculado al programa Ecoescuela y ha girado en torno a aspectos reslacionados con la fragilidad de ese medio ambiente al que debemos un mimo y un respeto que la mayoría de las ocasiones están en las antípodas del trato que le dispensamos.

Os invitamos a deteneros en las propuestas de nuestros artistas y a preguntaros (y, ¿por qué no?, comentar) qué os sugieren estas imágenes.

Otro de los ámbitos en los que se ha trabajado ha sido el de los estereotipos de género, especialmente, la imagen de las mujeres en la publicidad y la tiranía de la estética. El conjunto de sensaciones que producen los trabajos de nuestras alumnas y alumnos es suficientemente elocuente. Y a ti, ¿qué te dicen las imágenes?

Día Mundial del Medio Ambiente (II)

¿Sabes por qué el 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente?

El ser humano1 es a la vez obra y artífice del medio que lo rodea, el cual le da el sustento material y le brinda la oportunidad de desarrollarse intelectual, moral, social y espiritualmente. En la larga y tortuosa evolución de la raza humana en este planeta se ha llegado a una etapa en que, gracias a la rápida aceleración de la ciencia y la tecnología, el hombre ha adquirido el poder de transformar, de innumerables maneras y en una escala sin precedentes, cuanto lo rodea.

Las Naciones Unidas, conscientes de que la protección y el mejoramiento del medio humano es una cuestión fundamental que afecta al bienestar de los pueblos y al desarrollo económico del mundo entero, designaron el 5 de junio Día Mundial del Medio Ambiente.”

Este año es Canadá el país anfitrión y el tema es “Conectar a las personas con la naturaleza”

Como ilustración, recordamos el corto de animación “Man”, incluido en una lista de reproducción en la que podréis encontrar otras realizaciones tan valiosas y necesarias como Home  (que ya anduvo por aquí) o Comprar, tirar, comprar.

 

1¿Hubiera andado descaminada del todo si aquí no hubiera sustitido la redacción “hombre” por “ser humano”? No sé si me explico…

Día Mundial del Medio Ambiente (I)

 

New York (Oficina y denuncia)

Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato.
Debajo de las divisiones
hay una gota de sangre de marinero.
Debajo de las sumas, un río de sangre tierna;
un río que viene cantando
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa
en el alba mentida de New York.
Existen las montañas, lo sé.
Y los anteojos para la sabiduría,
lo sé.  Pero yo no he venido a ver el cielo.
He venido para ver la turbia sangre,
la sangre que lleva las máquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra.
Todos los días se matan en New York
cuatro millones de patos,
cinco millones de cerdos,
dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
un millón de vacas,
un millón de corderos
y dos millones de gallos
que dejan los cielos hechos añicos.
Más vale sollozar afilando la navaja
o asesinar a los perros en las alucinantes cacerías
que resistir en la madrugada
los interminables trenes de leche,
los interminables trenes de sangre,
y los trenes de rosas maniatadas
por los comerciantes de perfumes.
Los patos y las palomas
y los cerdos y los corderos
ponen sus gotas de sangre
debajo de las multiplicaciones;
y los terribles alaridos de las vacas estrujadas
llenan de dolor el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.


Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la última fiesta de los taladros.
Os escupo en la cara.
La otra mitad me escucha
devorando, cantando, volando en su pureza
como los niños en las porterías
que llevan frágiles palitos
a los huecos donde se oxidan
las antenas de los insectos.
No es el infierno, es la calle.
No es la muerte, es la tienda de frutas.
Hay un mundo de ríos quebrados y distancias inasibles
en la patita de ese gato quebrada por el automóvil,
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas.
óxido, fermento, tierra estremecida.
Tierra tú mismo que nadas por los números de la oficina.
¿Qué voy a hacer, ordenar los paisajes?
¿Ordenar los amores que luego son fotografías,
que luego son pedazos de madera y bocanadas de sangre?
No, no; yo denuncio,
yo denuncio la conjura
de estas desiertas oficinas
que no radian las agonías,
que borran los programas de la selva,
y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas
cuando sus gritos llenan el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.

autógrafo

Federico García Lorca, 1929-1930