Archivo de la etiqueta: ¿Qué me recomiendas?

Por si necesitas una brújula para orientarte entre las estanterías.

Trafalgar, de Benito Pérez Galdós

Joaquín Medina Ferrer

La última tarea de este curso que tan raro final está teniendo. La obra con la que rendimos nuestro pequeño homenaje al escritor canario en el año que se cumplen los cien de su fallecimiento. No puede decirse que este año Galdós se vaya celebrando con gloria. Suele pasar en España. Y más con los tiempos que corren.

Es Trafalgar el primero de los capítulos que forman los Episodios Nacionales. Creo que utilizo bien esa expresión, capítulo, puesto que aunque la lectura separada de cada uno de ellos sea perfectamente posible ha de ser recomendable una lectura íntegra de lo que es una única obra. Monumental. Trafalgar sin duda por ser el primero debe ser el más leído de cuantas piezas los integran. Siempre se ha dicho aquello de la posición privilegiada de los que vieron primero la luz. Y dicho esto entono mi particular mea culpa. Además de Trafalgar sólo he leído Bailén y Arapiles. Y ya hace de ello. A ver si hubiera tiempo de recuperar el tiempo perdido. Sigue leyendo

Un viejo que leía novelas de amor, Luis Sepúlveda

Joaquín Medina Ferrer

Es Un viejo que leía novelas de amor la obra más conocida de Luis Sepúlveda. Era una de las obras que, como si se tratara de un mal presagio, habíamos pensado elegir para su lectura en nuestro club. Pero no estaba claro que nos quedáramos con ella. Sabido es, es norma mes tras mes, que a la hora de la elección “ muchos son los llamados y uno solo el elegido”.

Todo se precipitó cuando el nombre de Luis Sepúlveda resonó como un mazazo en los informativos. En periodo de confinamiento y con las tertulias literarias moviéndose en el terreno de lo virtual, la obra del escritor hispanoamericano desbancó a El cuarto de atrás de Carmen Martín Gaite y a La madre de Frankestein de Almudena Grandes.

Algunos hemos aprovechado para leer las tres obras durante este impasse forzado. Y Un viejo que leía novelas de amor aguanta perfectamente la comparación pese a tanta diferencia en temática, estilo y extensión con cualquiera de las otras dos.

Luis, el escritor y cineasta chileno, fallecía a mediados de abril a causa de este maldito coronavirus que, a modo de moderna plaga bíblica, asola el mundo entero desde hace unos meses. Sepúlveda fue uno de los primeros que en nuestro país padeció esta enfermedad y aunque se resistió durante un largo tiempo a caer finalmente fue derrotado. Sigue leyendo

Club de lectura: Lluvia fina

Joaquín Medina Ferrer

Llega a nuestro club de lectura Luis Landero uno de los más prestigiosos, y prestigio no equivale a reconocimiento, escritores actuales. Y lo hace de la mano de Lluvia fina, la novela de la que una gran mayoría de críticos literarios han dictaminado que es la mejor novela publicada en castellano a lo largo de 2019. Puede que Lluvia fina signifique la consagración definitiva de este autor.

Es Luis Landero un personaje peculiar. De vida azarosa y con etapas cuando menos llamativas. Extremeño de Alburquerque y luego residente en Madrid, antes de dedicarse a la literatura tuvo empleos tan dispares como aprendiz de mecánico, recadero, auxiliar administrativo y, ¡sorpresa!, guitarrista flamenco. De hecho no es infrecuente que en las presentaciones de sus libros Luis termine tocando con su guitarra algún tema de Paco de Lucía. Su afición a la lectura le llegó mientras recorría Europa acompañando a distintos cantaores. Ya “de mayor “estudia Filología Hispánica y durante varios años fue profesor en diferentes institutos y en algunas universidades españolas y norteamericanas. Sigue leyendo

Club de lectura: Desayuno en Tiffany’s, de Truman Capote

Joaquín Medina Ferrer

Llega a nuestro club de lectura uno de esos libros que son casi más conocidos por su versión cinematográfica que por la novela original. Uno de esos libros de los que cuando citas el título siempre hay alguien que, con voz alegre y como haciéndote un favor,  te dice: ¡Hay película! 

De hecho es fácil confundir, y así pasa en multitud de enlaces referenciados en internet, entre el título de la novela, Breakfast at Tiffany’s, y el de la película, en español Desayuno con diamantes. En Hispanoamérica fueron más explícitos al títular la peli. Muñequita de compañía. El mito por los suelos.

En este caso además se trata de una gran película y yo, como supongo que le sucederá a la mayoría de los lectores, ya la había visto varias veces con anterioridad a la lectura. Eso hace que sea muy difícil sustraerse al influjo de la maravillosa Audrey Hepburn siempre glamurosa, al excelente trabajo de un George Peppard tan alejado del de su conocido papel en  El Equipo A, al recuerdo del avejentado, aunque fuera en su  momento niño prodigio del cine norteamericano, Mickey Rooney que interpreta al camarero de apellido oriental  y hasta del gato Orangey, ganador por esta actuación de uno de los  dos premios Patsy Awards, los galardones  equivalentes a los Oscars en versión mascota,  que recibió a lo largo de su carrera.

Y sumemos a este reparto la dirección de Blake Edwards uno de los directores más geniales de Hollywood y a la par menos reconocidos con obras, que se mueven desde la comedia al western crepuscular pasando por el thriller y el drama,  como Dos hombres contra el Oeste, Días de vino y rosas, El guateque, ¿Qué hiciste en la guerra, papi?, Víctor Victoria ¡Y La pantera rosa y sus innumerables secuelas! 

No se me olvida la banda sonora. Esa música de Henry Mancini que se te queda literalmente grabada en la cabeza y esa preciosa melodía, Moon River, tan celebrada. 

Lo dicho. Entre unas cosas y otras te pones a leer y te resulta imposible no imaginarte a Audrey haciendo de Holly mientras fuma en pipa, a George haciendo de George, al gato cachazudo y huevón remoloneando entre botellas… y mientras intentas avanzar en la lectura te das cuenta de que poco vas a adelantar si antes no consigues olvidarte de esa canción,  Moon River que escuchas de fondo al par que la diva más que cantar musita  en la ventana junto a la escalera de incendios. 

Moon river, wider than a mile
I’m crossing you in style some day
Oh, dream maker, you heart breaker
Wherever you’re goin‘, I’m goin‘ your way 

Two drifters, off to see the world
There’s such a lot of world to see
We’re after the same rainbow’s end, waitin‘ ‘round the bend
My huckleberry friend, moon river, and me 

 

¿A que cuesta que salga de la cabeza una vez la has medio tarareado?

 

A donde quiera que vayas yo sigo tu camino 

Total, que cuando leí por primera vez la novelita caí en la cuenta de que mi falta de concentración me había impedido enterarme prácticamente de nada. ¡Y eso que la parte que le tocaba a Moon River solo la silbaba! 

Antes de retomar la lectura desde el comienzo, advertido de que se trataba de una novelita deliciosa, busco información y me entero así de que Blake Edwards quiso en un principio que su protagonista femenina fuera Marilyn Monroe, algo que también quería Truman Capote deslumbrado por las sensuales curvas de Marilyn y que consideraba a Audrey demasiado blanda para ese papel. La rebeldía educada ganó esta vez a la rebeldía salvaje. La morena vestida por Givenchy derrotó a la rubia a la que le bastaba unas gotas de Chanel nº 5. 

Me entero también de que nadie, pero lo que se dice nadie, veía a George Peppard en el papel de galán. Se cuenta incluso, supongo que será una anécdota exagerada, que Blake Edwards llegó a arrodillarse ante el productor implorándole que le valía cualquier actor a condición de que no fuese el bueno de George. 

Y para terminar: ¡Paramount quería eliminar Moon River de la banda sonora de la película! ¡El remate! Parece que fue una carta manuscrita de la actriz dirigida al compositor y que acabó llegando  a las manos de algún jefazo de la productora la que terminó convenciendo a todos aún a regañadientes.  

“Lo que no podemos expresar con palabras o gestos, tú lo has expresado por nosotros, y lo has hecho con imaginación, elegancia y belleza. Eres el más sensible de todos los compositores. Gracias, querido Hank“. 

La ya mítica canción, compuesta por el mencionado Mancini con letra de Johnny Mercer, terminó obteniendo el Óscar en 1961. Henry Mancini siempre reconoció haberse inspirado en la mirada de la propia Audrey : “Los grandes ojos de Audrey me dieron el empujón para que fuera un poco más sentimental de lo que suelo ser”. 

Hoy Moon River es un tema versionado cientos de veces. Todo un clásico. Y si hay que elegir, Frank Sinatra. Pero siempre por detrás de Audrey/Holly. La tierna e indefensa Audrey acompañada solo de una guitarra acústica sentada mirando el infinito. 

Muchos años después un músico  granadino, José Ignacio Lapido, antes de resucitar con los Cero, cantó una letra que puede que su imaginación relacionara con Moon River. A mí me da que pudo haber sido así. Algo  parecido pudo pensar Holly antes de partir: 

Nos volveremos a ver en la escalera de incendios 

Por donde nos fuimos después de quemar nuestros sueños. 

Nos volveremos a ver en la escalera de incendios 

Si llega la hora otra vez de quitarnos de en medio. 

Ya sabes, maestro Lapido.  A donde quiera que vayas,  yo sigo tu camino… 

 Me pongo de nuevo con la novela. Una relectura que, en rigor, es una lectura primera. Una novela que en apenas cincuenta páginas, de ahí lo de novelita, esconde toneladas de tristeza. 

Truman Capote, luego hablaremos de él, narra a través de un personaje interpuesto, ese escritor ilusionado por publicar por primera vez, el Paul Varjak de la película, y a partir de la relación, muy corta en el tiempo pero enorme por la intensidad de los sentimientos, que mantiene la protagonista con el propio aspirante a escritor y con otros personajes secundarios,  la “vida” de  Holiday  Golightly una de esas mujeres de ficción que dejan una huella indeleble entre quienes gustan de la buena literatura.

Es Holly, llamémosla así, una chica de diecinueve años a la que imaginamos sufriendo de niña la dureza de los años inmediatamente posteriores a la Gran Depresión de 1929 que llega a la gran ciudad, a uno de los  barrios más conocidos de Nueva York el Upper East Side,cuando los Estados Unidos acaban de entrar  la guerra contra Japón. Años de miseria en los que el self made man de la publicidad ideológica capitalista se transforma más bien en un vive como puedas. Y de lo que puedas. 

Holly, que sueña con ser actriz, vive en un barrio tan snob, entre museos, edificios de ladrillo rojo y escaleras exteriores, gracias a su trabajo. Es escort. Una forma más o menos fina de denominar a su profesión. Los caballeros a los que acompaña suelen darle 50 dólares para ir al tocador. Un mafioso le ingresa también una buena suma a cambio de pasar información desde la cárcel donde lo visita. Alterna con empresarios y famosos adinerados. Celebra continuas fiestas. Es bisexual, drogadicta y ya ha sufrido un aborto. Estuvo casada con un humilde granjero que la acogió por cariño. Lo abandonó, a él, y de paso a la granja y a su nueva familia, marchándose cada día un poco más. Sin mirar atrás.  Planea casarse ahora  con un acaudalado brasileño y cerrar así una etapa de su vida Parece feliz. 

Pero detrás de todo ese decorado se esconde un mundo de soledad infinita. Una soledad que solo el amor tierno y desinteresado del joven escritor y la sapiencia adquirida con los años de Yunioshi, el viejo camarero que desde la barra del bar que atiende radiografía el interior de las personas, consiguen adivinar. Yunioshi, el camarero que debió inspirar los cuadros de Hopper. 

Y el gato. Siempre el gato. Zarandeado, querido, abandonado y buscado luego. Como una metáfora del amor. Y del desamor. 

La novela, puede que por mor de la censura ejercida en el cine de Hollywood de aquellos años, es de una mayor crudeza que la película. Aquí, en la novelita deliciosa, no se da ninguna opción a la esperanza. Una crudeza que sufrirá de manera dolorosísima Doc Golightly, el marido abnegado que rescató a Holly y a Fred el día que los dos hermanos acudieron hambrientos a su casa. Cuando de nuevo se encuentren  Holly será implacable. 

Y es también durísimo ese final en el que parece que Holly muestra un atisbo de sensibilidad. De nuevo la cruda realidad se impone. Un chicuelo se ofrece por unos centavos a buscar un gato, un gato cualquiera. Al final todos son iguales. 

Es muy elocuente así mismo esa renuncia a ponerle nombre al escritor-narrador. Renuncia por parte de Capote, pero también por parte de Holly que, a lo más,  llega a llamarlo algunas veces Fred en recuerdo del hermano que perdió. También el gato carece de nombre. Tampoco es casualidad. Solo existe lo que se nombra. Un axioma digno del Principito. Frases similares escuchamos a veces a propósito, por ejemplo, de la cuestión feminista.

Solo existe lo que se nombra. Pero también, como si fuera el reverso de la moneda, solo lo que tiene nombre puede hacer daño. Somos responsables de aquellos a quienes domesticamos Pero tanto el escritor como el gato son seres sin nombre. No-seres. Con ese primario mecanismo de defensa Holly, como Truman, creerá sentirse protegida.  

 

Es muy difícil sustraerse a la impresión de que en el fondo Holly no deja de ser un trasunto del propio Truman Capote. Un personaje admirado y vituperado a partes iguales. A la vez bufón e ídolo. E inteligente para darse cuenta de ello. Más de una vez he imaginado que Truman, como tal vez le ocurriera también a Andy Warhol, a Robert Mapplethorpe, a Alexander McQueen, a Josephine Baker  o a Amy Whinehouse, debió llorar amargamente cuando, idos ya los últimos invitados a la fiesta, se quedara solo en la inmensidad del salón vacío. Seguro que Holly sintió también esa desazón en su apartamento neoyorquino. 

Si Holly Golightly fue un personaje de ficción que pudo ser real con Truman Capote nos enfrenamos a una persona real que pudo haber sido personaje de ficción.  

Tomó Truman su apellido de un empresario canario llegado a América en busca de fortuna, un indiano, que fue su padre adoptivo luego de casarse con Lillie Mae. Truman Streckfus Persons pasó a llamarse Truman García Capote. Dicen que en algunos cuadernos escolares del futuro escritor puede rastrearse el recuerdo de la buena relación que se materializó entre padre y ahijado.

Escritor sureño, amigo de infancia de Harper Lee, la autora de Matar a un ruiseñor, de quien siempre estuvo celoso  por su reconocimiento literario; Truman fue el creador de la narración de corte periodístico. La novela documento, la novela de investigación. 

 A la manera de Zola tomando partido por la defensa del capitán Dreyfus, Capote como si conjugara  a la vez las tareas de detective, periodista y escritor tratará de llegar al fondo de los hechos relacionados con un macabro asesinato ocurrido en Kansas y que fue durante un tiempo objeto de atención de todos los medios norteamericanos. De aquella tarea investigadora y de la relación que mantuvo con el asesino salió  A sangre fría. Una de las obras clave para entender la narrativa del siglo XX. 

Truman obtuvo su primer gran éxito con la publicación en 1958 de Desayuno en Tiffany´s. Ocho años después, en 1966, se consagraría del todo con  la edición de A sangre fría Ocho años. Y entre medias algunos cuentos y numerosas colaboraciones periodísticas y como guionista cinematográfico. Casi una vida. Literariamente hablando. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nunca me abandones

Joaquín Medina Ferrer

La vida en subjuntivo

La elección de esta novela, Nunca me abandones, como lectura de nuestro club venía avalada en razón tanto al relativamente  reciente premio Nobel otorgado a  su autor, Kazuo Ishiguro, como a la buena acogida que entre los miembros del club había tenido una película, Lo que queda del día, basada en la novela de igual título de este autor y en la que aúnan esfuerzos tres grandes protagonistas de la historia moderna  del cine: un gran director, James Ivory, y dos grandes intérpretes, Anthony Hopkins y Emma Thompson. Los tres fueron nominados a los premios Oscar de 1994 por esta obra. También es cierto que no obtuvieron recompensa.

En relación a la concesión del Nobel no quiero dejar de mencionar, y es que comienzo a escribir esta reseña el tristemente celebrado día 25 de noviembre (recordemos: 45 mujeres asesinadas en España a la largo de este año), que Ishiguro es el autor  premiado con el último Nobel, 2017. ¿Qué ha sucedido con el Nobel de 2018, el que debía otorgarse  este año?

Esto decía sucintamente el diario El País el pasado 4 de mayo: Sigue leyendo

El mar, John Banville

Joaquín Medina Ferrer

Como un mar que devuelve cadáveres en ofrenda pagana a algún dios…”

Hay quienes llaman al mar El reincidente. No es mal calificativo. El mar, la mar. Siempre repetido, siempre previsible. Y a la vez, sin que suponga contradicción alguna, siempre novedoso y siempre inesperado. Una metáfora. La metáfora perfecta de lo que es la vida. Una vida que creemos y sentimos como propia, pero que, al fin y al cabo, está, como los guijarros y las conchas de la orilla que parecen bailar movidos por el oleaje, sujeta al albur del destino.

De este continuo movimiento, flujo y reflujo, marea calma y extraña marea, extrae John Banville el motivo necesario para narrar la vida, iba a escribir parte de la vida, pero no, es “toda la vida”, de una especie, deduzco, de álter ego del autor, Max Morden. Sigue leyendo

Lecturas recomendadas para bachillerato

 Os ofrecemos a continuación una lista con recomendaciones de obras del programa de 1º y 2º de bachillerato cuya lectura debería acometerse en algún momento de vuestras vidas. Si os decidís este año, podréis subir vuestra nota en Lengua y literatura; ¡preguntad a vuestro profe para más detalles (cuánto puede suponeros en la nota final  y cómo vais a demostrar que efectivamente habéis leído)!

Para orientaros, incluímos para cada una un enlace a una reseña. Las hay muy diversas: académicas,  personales, inesperadas…¡y hasta con alguna cosilla que corregir! ¡No hay ni un página que se repita! Es tan sorprendente como esperanzador constatar que tanta gente (incluso de vuestra edad) dedica parte de su tiempo a leer y a escribir sobre literatura.

PRIMERO DE BACHILLERATO

Anillos para una dama, Antonio Gala

El Cid, Colección Clásicos Adaptados, Editorial Vicens Vives

Fuenteovejuna, Lope de Vega, Editorial Vicens Vives (edición recomendada)

La vida es sueño, Pedro Calderón de la Barca; Editorial Vicens Vives

El burlador de Sevilla, Tirso de Molina

El sí de la niñas, Leandro Fernández de Moratín

El estudiante de Salamanca, José de Espronceda

Tormento o Marianela o Misericordia, Benito Pérez Galdós

La Regenta, Leopoldo Alas “Clarín”

SEGUNDO DE BACHILLERATO

San Manuel Bueno, mártir, Miguel de Unamuno

 Luces de bohemia, Ramón María del Valle-Inclán

 Azul…, Rubén Darío

Campos de Castilla, Antonio Machado

Platero y yo, Juan Ramón Jiménez

 Romancero gitano o Poeta en Nueva York, Federico García Lorca

 Nada, Carmen Laforet

 La familia de Pascual Duarte o La colmena, Camilo José Cela.

 Cinco horas con Mario, Miguel Delibes.

 Crónica de una muerte anunciada, Gabriel García Marquez

La ciudad y los perros, Mario Vargas Llosa

 Ficciones, Jorge Luis Borges

 Bestiario, Julio Cortázar

 Como agua para chocolate, Laura Esquivel.


Lecturas recomendadas 3º y 4º de ESO

Si te gusta leer y quieres subir nota en Lengua y literatura (al tiempo que vives tantas vidas diferentes como el curso te permita), aquí tienes una lista de lecturas recomendadas. Para cada una de ellas debes escribir una reseña personal que pueda orientar futuras elecciones. Las mejores reseñas de cada obra se publicarán en el blog y obtendrán medio punto extra.

De todas ellas tienes ejemplares en la biblioteca. Hay más de uno: podéis leer en grupo y compartir puntos de vista: así la lectura será el doble, al menos, de placentera y enriquecedora.

Para que te hagas una idea sobre cuáles pueden gustarte más, cada título enlaza con una reseña. Podrás así, además, visitar algunos blogs sobre literatura que esperamos que puedan interesarte. ¿Quién sabe? ¡Puede que el próximo sea el tuyo! En uno de los libros, el enlace es a un bibliotráiler: una nueva manera de abrirles el apetito a los gourmets de la lectura.

No dejes de visitar también los artículos Los pasos encontrados 1, 2, 3, 4: Nones y pares, 5,  6  (Julio Verne o la aventura infinita) , ¡Miedo me das! (Lecturas para el Día de los Difuntos) o cualquiera de las recomendaciones que han aparecido en la categoría ¿Qué me recomiendas?.

Aquí tienes la lista:

  1. El Cid, Colección Clásicos Adaptados, Editorial Vicens Vives 3º
  2. Los mejores relatos españoles del S. XX, Editorial Alfaguara
  3. Los mejores relatos de ciencia-ficción, Editorial Alfaguara
  4. Relatos fantásticos, Editorial Vicens Vives
  5. Cuentos, Edgar Allan Poe
  6. Finis Mundi, Laura Gallego
  7. La leyenda del rey errante, Laura Gallego
  8. El príncipe de la niebla, Carlos Ruiz Zafón
  9. Las aventuras de Ulises, Historia de la Odisea, Colección Clásicos Adaptados, Editorial Vicens Vives
  10. Naves negras ante Troya, Colección Clásicos Adaptados, Editorial Vicens Vives
  11. El niño con el pijama de rayas, John Boyne
  12. El misterio Velázquez, Eliacer Cansino
  13. El camino, Miguel Delibes

Club de lectura: El cuento de la criada, de Margaret Atwood

Joaquín Medina Ferrer

Te eché de menos, Paco. Todos te echamos de menos. Eché de menos tus comentarios siempre acertados. Eché de menos esa forma tuya de hablar tan durqueña. Eché de menos tus palabras sinceras, sencillas y sensatas. Eché de menos tu presencia.

A todos nos contó arrancar. Íbamos a hablar de distopías y la realidad se imponía implacable. Es muy difícil hablar del futuro cuando el presente se nos hacía tan doloroso. Nosotros hablando de literatura mientras tú te enfrentabas a un momento tan duro y para el que es imposible buscar justificación. La vida.

Quien más quien menos todos habíamos oído hablar del Cuento de la Criada. La versión televisiva de esta novela ha alcanzado tanto éxito que inevitablemente ha repercutido en conseguir que esta novela escrita hace más de treinta años se haya convertido casi en un best-seller. También ha servido para que una autora, Margaret Atwood, a la que ya se le había otorgado en España el premio Príncipe de Asturias de las Letras, haya vuelto a ocupar un lugar preponderante en la nómina de los escritores contemporáneos más celebrados.

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¡Novedades! ¿Te las vas a perder?

Aunque puede que aún te queden algunos libros por leer de los cinco o seis mil que tenemos en la biblioteca , siguen llegando novedades que queremos presentarte debidamente; una antología, tres “clásicos a medida” y una de esas historias que enganchan tanto como la obra del autor al que biografían. Esperamos que alguno de ellos te apetezca: ¡están esperándote!

La literatura fantástica española existe: está muy escondida, pero está ahí, como una presencia fantasmal que intuimos pero no llegamos a ver. Esta antología pretende sacar esas obras a la luz, darlas a conocer a aquellos lectores que no comparten el gusto por la literatura realista y que al abrir un libro buscan algo diferente, algo inusual o imposible. Desde don Juan Manuel a José María Merino, pasando por Lope de Vega, Galdós o Unamuno, este volumen ofrece un recorrido por un género cada vez más de moda, pero que se viene cultivando desde los comienzos de la literatura. ¿Qué relatos incluye? Desde uno de Don Juan Manuel (Lo que sucedió a un deán de Santiago con don Illán, el maestro de Toledo) a Los libros vacíos de José María Merino, pasando por El endriago (Anónimo, )Vida y sueño se mezclan (Agustín Rojas de Villandrando), La posada del mal hospedaje (Lope de Vega), El estudiante Lisardo (Cristóbal Lozano), La pata de palo (José de Espronceda), El miserere (Gustavo Adolfo Bécquer, )La conjuración de las palabras (Benito Pérez Galdós), Cuento futuro (Leopoldo Alas «Clarín»), Rosarito (Ramón del Valle-Inclán), El que se enterró (Miguel de Unamuno) y  El otro hombre (Miguel Delibes). Sigue leyendo