Archivo de la etiqueta: ¿Qué me recomiendas?

Por si necesitas una brújula para orientarte entre las estanterías.

¡Novedades! ¿Te las vas a perder?

Aunque puede que aún te queden algunos libros por leer de los cinco o seis mil que tenemos en la biblioteca , siguen llegando novedades que queremos presentarte debidamente; una antología, tres “clásicos a medida” y una de esas historias que enganchan tanto como la obra del autor al que biografían. Esperamos que alguno de ellos te apetezca: ¡están esperándote!

La literatura fantástica española existe: está muy escondida, pero está ahí, como una presencia fantasmal que intuimos pero no llegamos a ver. Esta antología pretende sacar esas obras a la luz, darlas a conocer a aquellos lectores que no comparten el gusto por la literatura realista y que al abrir un libro buscan algo diferente, algo inusual o imposible. Desde don Juan Manuel a José María Merino, pasando por Lope de Vega, Galdós o Unamuno, este volumen ofrece un recorrido por un género cada vez más de moda, pero que se viene cultivando desde los comienzos de la literatura. ¿Qué relatos incluye? Desde uno de Don Juan Manuel (Lo que sucedió a un deán de Santiago con don Illán, el maestro de Toledo) a Los libros vacíos de José María Merino, pasando por El endriago (Anónimo, )Vida y sueño se mezclan (Agustín Rojas de Villandrando), La posada del mal hospedaje (Lope de Vega), El estudiante Lisardo (Cristóbal Lozano), La pata de palo (José de Espronceda), El miserere (Gustavo Adolfo Bécquer, )La conjuración de las palabras (Benito Pérez Galdós), Cuento futuro (Leopoldo Alas «Clarín»), Rosarito (Ramón del Valle-Inclán), El que se enterró (Miguel de Unamuno) y  El otro hombre (Miguel Delibes). Sigue leyendo

Anuncios

¡Miedo me das! (Lecturas para el Día de los Difuntos)

Ya se va acercando noviembre. El mes más otoñal del año aunque en tiempos como estos que corren el frío no haya hecho aún su aparición. Mes de recuerdo de los familiares muertos y de santos. Mes de adecentar y alegrar con flores las tumbas de los cementerios. Mes de acudir a las confiterías  en busca de esos pastelitos a los que llamamos huesos de santo. Mes de rebuscar por los bosques las castañas que luego, en casa, comeremos asadas y tan calientes que se nos quemarán las manos y la boca. Mes  en el que desde hace unos años  jóvenes y no tan jóvenes festejamos Halloween…

Halloween, curiosa festividad, tan criticada por algunos como  celebrada por otros. Grupos de adolescentes que recorren las calles ataviados con disfraces que oscilan entre lo tétrico, lo macabro, lo sangriento o el despropósito. Competición de maquillajes entre lo efectista y lo terrorífico. Y como fin de fiesta un recorrido por las viviendas cercanas. Llamada a la puerta de los vecinos. ¿Truco o trato? Una carcajada o un desaire por respuesta.

Los que ya vamos teniendo cierta edad observamos con indisimulable distanciamiento esta reciente moda. Moda que, desde luego, si ha venido lo ha hecho para quedarse. ¿Interés comercial? ¿Burda copia de costumbres extrañas? ¡Qué más da! No está la vida como para hacerle ascos a una jornada de fiesta, jolgorio y diversión. Ya pasó el tiempo en el que “las personas mayores” criticábamos “Jalogüín”. Sí, así lo escribíamos y así lo pronunciábamos. En parte por nuestra ignorancia  (… que hasta hace poco los españoles presumíamos de no hablar inglés, ¡esa lengua de piratas!). En parte también para mostrar nuestro desacuerdo con una moda que pensábamos importada. Sigue leyendo

Afán, de Marta Rodríguez Camacho (Relato ganador de la categoría B)

Publicamos el excelente relato de Marta, quizás el relevo de Alicia Giménez Bartlett o la Dolores Redondo granadina. La foto que ilustra la entrada, que tan bien consigue transmitirnos el placer de la lectura, es de Andrea Cañizares, alumna de 2º de ESO B y es otro de los acccésit del concurso de fotografía.

Esperamos que lo disfrutéis.

detectives-privados-madrid

“El inspector Xavier Sants era un hombre alto y fornido, de piel oscura y expresión feroz. Era fuerte y ágil casi por naturaleza, algo que lo hacía muy apto para su trabajo. Pero si poseía una cualidad que destacara por encima de las demás, era la inteligencia. En sus ojos negros y su media sonrisa condescendiente se reflejaba su astucia, y esa confianza del que se sabe dotado con algo especial. Sants tenía la plusmarca de malhechores llevados a la cárcel. Nadie sabía cómo lo hacía, pero ello le había valido la fama del mejor policía del cuerpo. Sin embargo, no faltaban los detractores que sugerían que sus métodos no eran del todo limpios, que ni siquiera la mitad de los que acaban entre rejas eran culpables de algún crimen, y que Xavier tenía más de delincuente que de agente. Estas acusaciones venían, sin duda, provocadas por la gran incógnita que envolvía al hombre. Poco se sabía de su pasado o de su presente fuera del trabajo. Para todos, Xavier Sants era el detective, y nada más. De una manera o de otra, nadie se quejaba, y él continuaba haciendo su trabajo.

Los recuerdos de la última noche en la que había recibido a María seguían frescos en su memoria. Había sido hacía una semana, aproximadamente. El reloj de su oficina marcaba las doce y media de la noche, pero Xavier seguía despierto en su salón, esperando. Había recibido una llamada, así que la visita de la mujer no era una sorpresa. Lo que sí despertaba su curiosidad era el motivo de su cita. Llevaban conociéndose ya varios años, y cuando ella venía a su casa, las veladas se pasaban en su habitación. Pero María le había advertido que en aquella ocasión sería ella la que contratase sus servicios.

Cuando sonó el timbre del apartamento, el detective se levantó, pasándose la mano por el pelo que llevaba peinado hacia atrás, y abrió la puerta. Dejó pasar a María y la guió hasta la sala de estar. Se acomodó en el sofá mientras observaba cómo la muchacha se quitaba su viejo abrigo y se sentaba en frente de él cruzando las piernas. No pasaron desapercibidos para él el olor a sexo y perfume barato, ni sus movimientos nerviosos. Sigue leyendo

Patria

Dice la lógica que un argumento ad populum es una falacia que implica responder a un argumento o a una afirmación refiriéndose a la supuesta opinión que de ello tiene la gente en general según la siguiente estructura:

  1. Para la mayoría, A.
  2. Por lo tanto, A.

Esta falacia está muy relacionada con la falacia ad numerum, que consiste en decir que cuanto más gente sostenga o crea en una proposición, más posibilidades de ser cierta tiene. No quiero caer, así de entrada, en lo escatológico, pero creo que se entiende de sobra, sin más detalles complementarios, si hago referencia a un dicho popular que ilustra lo expuesto.

Es Patria un libro convertido en auténtico best-seller. Los últimos datos nos hablan de que se han vendido cerca de trescientos mil ejemplares. Podemos afirmar sin miedo a errar en exceso que más de un millón de españoles han leído, hemos leído, esta novela y que, además, esta avalancha de lecturas se ha producido en un muy breve espacio de tiempo.

Cuentan que el modo por el que este libro se ha hecho tan rápidamente popular, amén de una buena campaña de difusión y propaganda ha sido el de la recomendación del lector a otros posibles lectores, ese boca a boca a veces tan eficaz. También insisten en recordarnos que Patria era una obra “necesaria” en los tiempos, ¿nuevos tiempos?, que corren. Sigue leyendo

Matar a un ruiseñor

 Circulaba días atrás por ese mundo en el que todo cabe, el de internet y las redes sociales, el del Google que-todo-lo-sabe y la Wikipedia dispuesta-siempre-a-echar-una-mano, una frase de Franz Kafka en la que con palabras precisas describía qué debía contener un libro para que él le diera, por así decirlo, el visto bueno. La frase, entresacada de la respuesta por correo a una carta previa de un amigo, Oskar Pollak, era esta:

Pienso que sólo debemos leer libros de los que muerden y pinchan. Si el libro que estamos leyendo no nos obliga a despertarnos como un puñetazo en la cara, ¿para qué molestarnos en leerlo? ¿Para que nos haga felices, como dice tu carta? Cielo santo, ¡seríamos igualmente felices si no tuviéramos ningún libro! Los libros que nos hagan felices podríamos escribirlos nosotros mismos, si no nos quedara otro remedio. Lo que necesitamos son libros que nos golpeen como una desgracia dolorosa, como la muerte de alguien a quien queríamos más que a nosotros mismos, libros que nos hagan sentirnos desterrados a los bosques más remotos, lejos de toda presencia humana, algo semejante al suicidio. Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros. Eso es lo que creo”.

No deja de llamar la atención la resolución radical de Kafka, más aún cuando sabemos que en el momento de escribir esta carta, el novelista checo apenas tenía veintitrés años. Sorprendente tanta lucidez. Sigue leyendo

Días de libros y rosas

Muchas y muy variadas están siendo las actividades que estamos desarrollando para que no se nos olvide que los libros están entre nuestros mejores amigos.

Recogemos aquí algunas: las protagonizadas por nuestros benjamines, una excepcional cantera de lectores y escritores en miniatura.

¿Un poema colectivo? Seguro que os van a gustar: 1ºE, 2º B y 2º C se inspiran en poemas de la centenaria Gloria para dar rienda suelta a los poetas que llevan dentro. Podéis leerlos quizás más cómodamente en el siguiente enlace.

Poemas colectivos

La misma musa ha inspirado los versos que ya están al sol en el tendedero de nuestro vestíbulo. Mientras tendemos los que faltan, ¡no dejéis de leer y comentar!

 

Sigue leyendo

La voz dormida

Joaquín Medina Ferrer

«Y contar la historia, para que la locura no acompañe al silencio.»
 

Comienzo a escribir esta reseña creyendo que no me va a salir bien del todo (¡vaya manera de empezar!). Y es que además de que mis habilidades literarias sean más bien escasas se une algo que pienso que va a lastrar todo el desarrollo de la reseña. No soy mujer.

Porque puede que sea necesario ser mujer para saber extraer del libro de Dulce Chacón todo su contenido poético y emocional, puede que sea necesario ser mujer para destilar y aquilatar suficientemente la ternura y la sensibilidad que se muestra en cada una de las pequeñas y a la vez grandes historias que se relatan a lo largo del libro.

Intentaré apelar a lo que de sentimental quede en mi alma para poder comentar el contenido de La voz dormida. Creo que en el mismo no debiera ser lo principal ni un análisis estilístico ni una comparativa con otros libros de temática similar ni ver si se corresponde con mayor o menor fidelidad a unas situaciones concretas.

Duce Chacón

Dulce Chacón llama directamente a la puerta de cada uno de nuestros corazones y espera que los abramos de par en par, que dejemos salir a que se aireen y ventilen los miedos y las frustraciones por décadas guardados, que recordemos sin ánimo de venganza pero también sin miedos los dolores de nuestro pasado. Dulce Chacón da la palabra a quienes durante tanto tiempo solo tuvieron a su alcance silencios, a quienes ni en susurros pudieron contar su historia y permite, ¡por fin!, que narren su existencia sin tapujos, sin falsos heroísmos ni almibaradas complacencias, quienes sufrieron en su piel la dureza de la derrota. Sigue leyendo