II Semana del Emprendimiento

Mª Carmen Jiménez García

La semana del 13 al 17 de febrero se celebró en el IES, dentro del proyecto INNICIA de Cultura emprendedora la 2ª Semana del emprendimiento en la que han participado el Departamento de Formación y Orientación Laboral, el Departamento de Comercio y Marketing, el Departamento de Textil, Moda, Confección, Patronaje y Piel, el de Sistemas de telecomunicaciones e informáticos, Proyectos de obra civil y Administración y finanzas.

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En esta ocasión se han celebrado unas exitosa Jornada de puertas abiertas  durante la que se recibió la visita de  otros centros (Alba Longa, Zaidín-Vergeles y Fernando III el Santo de Priego de Córdoba), cuyo alumnado asistió a charlas, talleres, actividades de escaparatismo, venta de productos y creación de artículos con  vaqueros reciclados. Si queréis aceder al catálogo, solo tenéis que abrir la siguiente presentación.

Además, dentro de las actividades de la Cooperativa ACHALAY, se celebró durante esta semana y la anterior el ya tradicional mercado del Día de los Enamorados.

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Semana de la ciencia

Como ya viene siendo habitual, febrero se convierte en nuestro mes más científico con la celebración de la Semana de la ciencia.

Se han celebrado talleres para el alumnado de ESO para los que contamos con la colaboración de Ciempiés. Entre los realizados han estado los siguientes: El agua gota a gota,  Basura en la nave espacial tierra, El ruido un fantasma molesto, La linterna mágica, Somos lo que comemos, Ingenio o Química y física divertidas….

2El ruido, un fantasma molestoLos departamentos de Ciencias Naturales y Matemáticas han impartido  interesantes charlas que han versado sobre el Sol o los sentidos de las plantas y han realizado talleres de química, biología y matemáticas.

La semana culminó con la realización de vistosos e instructivos carteles sobre otros temas abordados (espirales, igualdad, variaciones modulares) que han quedado expuestos en el pasillo de 2º de ESO.

page2Esperamos que estas actividades contribuyan a motivar a nuestras futuras científicas.

¡Y científicos! 😉

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I Concurso de Fotografía y matemáticas

El departamento de Matemáticas convoca el primer concurso de Fotografía y Matemáticas en el que podrán participar todos los miembros de la comunidad educativa. Si no tenéis mucha idea de cómo plantear vuestra participación, podréis consultar en la biblioteca dos preciosos libros sobre el tema y esta página que os dará alguna ideílla que otra.

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42Podéis consultar las bases aquí o daros un garbeo por la siempre estimulante página del departamento.

Como nos gusta decir en el LBC: ¡Ánimo y a disparar!

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La ficción salva, la realidad mata: El impostor

 

Es viernes. Tremendamente viernes. Completamente viernes. Un viernes este que comenzó con pacíficas palomas picassianas y terminó de forma abrupta y desabrida. Lo estimado y lo desestimado. Las verdades y las mentiras. Los unos y los otros. La impostura…

paloma-de-la-paz-picasso1Monto en el coche y de manera mecánica enciendo la radio. Alcanzo a escuchar algo de la última canción de Joaquín Sabina: Lo niego todo. Aquellos polvos y estos lodos.

En este fin de semana que comienza quiero empezar a leer un nuevo libro, “el que nos toca en el club”, El impostor, de Javier Cercas. De Cercas he leído otras obras, la célebre Soldados de Salamina; la menos conocida y en gran parte autobiográfica La velocidad de la luz y la voluminosa Anatomía de un instante. También he disfrutado con la lectura ocasional de algunas de las colaboraciones publicadas en El País.

Me gusta de su forma de narrar, esa manera que tiene de envolverte en su prosa con repeticiones continuas que al mí al menos no me cansan; me gusta ese tono monocorde, casi salmódico, que termina enganchándote; me gusta ese alarde de maestro documentalista del que hace gala…no sé sin embargo si me gusta tanto, creo que más bien siento algo de rabia, que leyendo sus novelas llegue a sentir cierta simpatía por personas con las que, en principio, y por principios, no tengo afinidad alguna. Me refiero, claro está, al falangista Rafael Sánchez Mazas y al también falangista, además de tantas otras cosas, Adolfo Suárez.soldados

Recuerdo la historia de Enric Marco el personaje que se hizo famoso en los primeros años del siglo, primero por su labor de divulgación de los hechos relacionados con los campos de concentración y más tarde, al demostrarse que era un impostor, “el impostor”, cuando fue objeto de ataques sin freno ni mesura. Lo recuerdo hablando de modo incontinente con un dominio de la escena tan de actor profesional que luego llevaría a que más de uno dijera eso de “ya me lo esperaba yo” cuando se descubrió su fraude. Recuerdo que cuando aparecía en televisión me venía a la mente una imagen repetida en los libros de literatura de bachillerato de Gustave Flaubert, esa que pintaba al escritor como repantingado, orondo, algo ensoberbecido, con un toque de bon vivant

3Recuerdo también como en su conocido acto en el Congreso de los Diputados consiguió arrancar de nuestros próceres lágrimas que parecieron auténticas. Cuando Cercas publicó su libro y esas imágenes televisivas se repitieron hasta la saciedad tuvimos ocasión de ver de nuevo, con un poco de ese morbo tan humano, los rostros compungidos de Carme Chacón o Alfredo Rubalcaba.

Pienso en el libro que me dispongo a comenzar a leer y no tardan en presentarse sin haber sido previamente invitados Don Quijote y Madame Bovary, Maquiavelo y Hobbes, Hitler y Stalin…

¿Somos lo que soñamos? ¿De qué materiales están hechos nuestros sueños? ¿El fin justifica siempre los medios? ¿Y el buen fin estaliniano? ¿Son las medias verdades la peor de las mentiras? ¿Y qué diríamos entonces de las medias mentiras? Enric Marco c´est moi?…

Algo, al menos, nos diferencia. Yo no escogería nunca para almorzar un restaurante como La Tagliatella.

Pero de verdad, bromas aparte… Enric Marco c´est moi?

Conduzco intentando responderme a esa pregunta cuando de golpe aparece un Tarzán decrépito dando saltos de cama en cama mientras grita, golpeándose el pecho con la fiereza de un San Jerónimo laico, un larguísimo alarido. ¿He visto realmente a Tarzán o era Johnny Weissmuller insomne? Supongo que a los otros ocupantes del asilo de ancianos que vieran interrumpido su sueño les daría igual que fuera Tarzán o Johnny y que el antaño ágil vejete respondería de igual manera fuese cual fuese el nombre por el que se le llamara. Aunque quiero creer que a veces se enfadaría si alguna monja (esto de la monja es de mi cosecha) le reprendía. Deje de molestar a sus compañeros, mister John. Nuestro héroe contestaría altivo: “Yo, Tarzán. Tú, Jane”.

johnny-weissmuller-with-maureen-osullivan-in-tarzans-secret-treasure-1941Muevo la cabeza y me digo a mí mismo que estoy conduciendo y que no debo distraerme, pero Enric Marco se niega a abandonarme.

Ahora hace acto de presencia un personaje de nombre casi olvidado, Claude Khazizian. Este sujeto de origen creo recordar que armenio, pasó casi veinte años de su vida movido por un único objetivo: “conseguir salir en la foto”. Si en España se hizo famosa la aseveración de Alfonso Guerra de que quien se moviera no saldría en la foto, Claude debió de moverse mucho y bien para ser fotografiado siempre en lugar preponderante junto a Chirac, Mitterrand, Balladur o Kolh. Alternativa o sucesivamente Claude fue presidente, ministro, embajador, asesor o banquero. Puede, el azar es impredecible, que en alguna ocasión compartiera imagen con nuestro Enric en algún acto de desagravio franco-alemán, ambos pugnando por ocupar el centro de la instantánea.

Era inevitable. El pequeño Nicolás también está por aquí. ¿Un pícaro? ¿Un oportunista? ¿Un charlatán? ¿Alguien que, al fin y al cabo, se rio de nuestra ignorancia en nuestra cara? De nuestra ignorancia y de nuestro miedo a quedar en evidencia si hacíamos alguna pregunta indiscreta que pudiese molestar a los poderosos con los que Nicolás decía compartir trabajo, ideas o partidos de pádel. Y estoy por asegurar que el pequeño Nicolás estaría en nuestro particular santoral patrio, ese en el que comparten tribuna el Dioni, Belén Esteban o la Pantoja, si no fuera porque dio el salto de lo que podía pasar como mera broma a la obtención de beneficios personales de índole económica.

¿Y qué decir de ese rector de universidad pillado en flagrante plagio incapaz de reconocer su impostura? ¿Le salvará de pagar su culpa el apellido?

Cuando yo tenía poco más de diez años mi padre estuvo hospitalizado durante algún tiempo. Armado con algún libro yo esperaba con mi pertinente pase a que el celador viera oportuno abrir la puerta de visitas del viejo Clínico. Lloviera o tronara, hiciera frío o calor era inflexible. Hasta las cuatro en punto no se pasaba. Algunas tardes, uno de mis tíos, vestido, como comercial que era, de modo elegante y portando una maleta negra en la que llevaba folletos que mostraban las bondades de las máquinas de café Faema, -que la marca fuera esa en concreto no es detalle accesorio, durante años Faema patrocinó el equipo ciclista por el que competía Eddy Merkx uno de los ídolos de mi infancia -, se dirigía a la entrada sin prestarme atención y con desparpajo y familiaridad saludaba al bedel que de inmediato se aprestaba a abrirle la puerta. Mi tío una vez dentro hacía una seña y de inmediato yo escuchaba una voz, ¡chico, pasa!2

Imposturas todas, parecidas y distintas. Impostores todos también parecidos y distintos.

Algunas veces me hago preguntas tales como si sería posible un país donde alguien “hiciera” de presidente, sin serlo realmente. Un presidente que solo se dirigiera al pueblo, a “su pueblo”, desde pantallas de plasma lanzando obviedades y frases vacuas, no sé, del tipo de “Cronopia es una gran nación y los cronopios muy cronopios y mucho cronopios”. (¡Gracias, Julio, por el préstamo de este piolín! ¡Perdón, Julio, por el atrevimiento de hacer tan mal uso de él!)

Por aquella época, año arriba, año abajo, tal vez los recuerdos fallen, había leído una novela de un escritor italiano, Giovanni Papini, Gog era el título. En ella el protagonista, Gog, se presenta ante los principales mandatarios y referentes políticos, culturales o artísticos del mundo y los entrevista. Todos responden en la entrevista, pero la entrevista no se ha producido realmente. Por así decirlo, todos contestan lo que Gog hubiera querido que respondieran. De aquella temprana lectura recuerdo la turbación que me producía leer la palabra “sosias”, yo no la pronunciaba así, yo decía “sosías” convirtiendo de modo incorrecto en hiato lo que era diptongo; la palabra era para mí indescifrable. Todavía hoy esa palabra me aparece en sueños y me intranquiliza.

Busco en la Wikipedia, me fío de ella y hallo:

“…Gog es, para decirlo con una sola palabra, un monstruo, y refleja por eso, exagerándolas, ciertas tendencias modernas. Pero esta misma exageración ayuda al fin que me propongo (…) puesto que se perciben mejor, en esta ampliación grotesca, las enfermedades secretas que sufre la presente civilización” La cita es del propio Papini.

¿Es también Enric Marco un monstruo que puso voz a los que no pudo escuchar y cara a los que nunca llegó a ver?

Ahora que Marco ronda los cien años y que la muerte debe estar rondando cercana, pienso, humor fúnebre, que tal vez Enric fuera un adelantado a su tiempo e hiciera lo que mánagers, coachs y otros conseguidores por el estilo recomiendan a la hora de lanzarse a buscar trabajo: “Es primordial buscar un nicho laboral vacío”. Nuestro hombre buscó y encontró.

O puede que, de entre todas las vidas, Enric del mismo modo que el protagonista de la canción de Sabina, ¡otra vez Sabina!, escogía la vida del pirata cojo, eligiera esta nueva vida convirtiendo lo soñado en realidad.

Hablaba antes de recuerdos.

Decía Ortega de modo categórico: Yo soy yo y mis circunstancias. Lo decía con tal énfasis que ni siquiera Gasset osaba contradecirle. ¡Menudo era don José!

Yo soy yo y mis recuerdos” afirmo yo frente al filósofo. Y mis recuerdos son vivos y cambiantes. Y me acompañan como si de mi sombra se tratasen. Y no hay ningún secreto entre ellos y yo. ¡Que nadie trate de quitármelos!

delftMi pasaporte afirma que fuera de Portugal, Francia e Italia no han pisado mis pies ningún país extranjero más. ¡Mentira! Puedo afirmar que he paseado por las calles húmedas de Delft y que, en casa de ladrillos rojizos, por las ventanas entreabiertas he visto encajeras, lecheras, astrónomos, geógrafos y cartógrafos en estancias con lujosos cortinajes y humildes cocinas. En uno de esos salones un pintor al que no supe reconocer, estaba vuelto de espaldas, pintaba a una joven de la que me llamó la atención la luminosa perla que adornaba una de sus orejas y el rostro, suavemente escarlata en algunas pinceladas, como el de una actriz actual. Podría contar muchos más detalles, podría contar el cómo, el cuándo y el por qué, pero eso ahora no viene al caso.

Tal vez los recuerdos de Enric Marco también fueran vivos y cambiantes, puede que los viviera como ciertos… puede que no fuera un impostor…o puede que sí lo fuera. Lo cierto es que lo que quizás con otros años, con menos años, hubiera visto claro lo que ahora me provoca duda.

Supongo que cuando comentemos el libro será más del personaje que del autor de quien hablemos. Por eso me permito escribir acerca de él sin haberlo leído aún. Y supongo que reseñar un libro que no se ha leído, además de ser una no-reseña, no dejará de ser una impostura que a mí me convertirá en impostor…aunque creo, es mi disculpa, que más de un crítico literario hace algo parecido.

Es sábado. Antes de poner al fuego el café enciendo la radio. Otra impostura, el “fuego” es una vitro. A encender la radio, en cambio, los argentinos lo llaman prender. Y mientras espero el borboteo del café de nuevo Sabina, de nuevo la misma canción. Lo niego todo. Si me cuentas mi vida, lo niego todo.

Salgo a andar con mi hijo por el paseo marítimo. La conversación da vueltas en torno a la función de la publicidad. Una impostura más.

En algún momento me cuenta que ha asistido, por razón de sus estudios, a un debate en el que participaba Albert Rivera. Comentamos aquel suceso en el que el político recomendaba a los alumnos de una facultad que leyeran a Kant. ¿Qué libro nos recomienda? preguntó, bienintencionado, uno de ellos… o no, puede que fuera un nuevo impostor, un alumno especialmente borde que quisiera poner en un aprieto al ciudadano Albert: ¡qué más da! El caso es que Rivera calló y apenas acertó después a balbucear que cualquiera de ellos, cualquiera de los libros kantianos, era bueno, que todos tenían suficiente categoría.

¡Qué bien riman razón pura e impostura!

7Por la tarde voy al cine. Vuelvo a ver Frantz una película que había visto apenas una semana antes. A esto de volver a ver una película lo llaman algunos “revisitar”. Frantz es la última obra de François Ozon, afamado director galo. En una revista francesa encabezaban así la reseña de esta película: “Frantz” ou la quète d´un pardon imposible.

Frantz es también la historia de una impostura. Un soldado francés, Adrien Rivoire, viaja, finalizada la Primera Guerra Mundial, a un pequeño pueblo alemán a colocar flores en la tumba de un soldado del que dice ser amigo. Al fin cuenta la verdad a la prometida del soldado muerto: él fue el asesino de Frantz, lo mató en un encuentro casual y fortuito en una trinchera y disparó por miedo. No encuentra otro modo de acabar con ese sufrimiento. Pero la película que recuerda, me recuerda, cuando no hay color a los pavimentos de adoquines mojados por la niebla por los que Welles y Cotten se perseguían en Viena y que, luego, cuando vira en algunos momentos a un color primitivo, recuerda a aquellas fotografías en blanco y negro posteriormente coloreadas a mano, es también la suma de otras varias imposturas: Ozon toma la idea de la película, como si de un remake se tratara, de una vieja obra de Ernest Lubistch, Remordimiento; la chica, pese a la petición expresa de Adrien no explica lo realmente sucedido, ¡mentira piadosa!, a los padres de Frantz y, pese a que en varias ocasiones dice que éstos han aceptado y comprendido lo que sucedió, nunca cuenta la verdad, la verdad íntegra; lo que parecía iba a finalizar de modo romántico termina con el viaje fallido a Francia de la chica, Anna, para confesar su amor a Adrien, éste ya está comprometido…

5ay además una última impostura. En la película se hablaba de un cuadro colgado en el Louvre que los dos supuestos amigos, Adrien y Frantz, contemplaban con gozo cuando ambos eran jóvenes y alocados estudiantes en París, la pintura, decía Adrien, representaba a un muchacho con la cabeza inclinada hacia atrás. Cuando Anna pregunta por esa obra de Manet en su visita al museo descubre con sorpresa que el cuadro, colocado bajo el magnífico Desayuno en la hierba es en realidad la imagen de un suicida.

¿Será también imposible otorgar el perdón al anciano Marco?

Es domingo. Muy de mañana salgo a andar y comienzo a leer El impostor, pasadas un par de horas una llamada me informa de que están televisando el partido de tenis que enfrenta a Rafael Nadal y Roger Federer en la final del Abierto de Australia. Doy media vuelta y sin dejar de leer acelero el paso. Imagino que el encuentro será largo y que ganará Nadal.

Efectivamente el partido llegó a cinco sets.

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Te quiero en verso: poemas de amor

Vuelve San Valentín fue el título de una almibarada película española que nos viene de perlas para ilustrar todo lo que de cursi, de previsible y de empalagoso puede tener esta fiesta de remotos orígenes y un marketing solo equiparable al navideño y al de Halloween.

Vuelve un día que se celebra (por diversos motivos, todos ellos vinculados con el tan deseado y todavía lejano final del invierno) desde que en Roma se festejaban las lupercales, fiestas asociadas a Juno y a la fertilidad. A finales del siglo V, la Iglesia prohibió una fiesta que solía terminar en excesos y consagró el día 14 de febrero a un mártir de vida y hechos casi desconocidos cuya leyenda fue alimentándose al calor de la anhelada primavera…

Debemos volver la vista hasta 1382 para encontrar la primera obra poética amorosa que relaciona la festividad de San Valentín con el Día de los enamorados (El parlamento de las aves de Chaucer).

Sin embargo, es a finales del siglo XIX y muy especialmente a lo largo del XX, cuando la festividad queda definitivamente vinculada con la venta masiva de tarjetas y regalos, convirtiéndose en una ocasión de oro para vender en fechas tan poco propicias al consumo como mediados de febrero (parece ser que en España la fecha se lanzó, con refrendo cinematográfico y todo) para mayor beneficio de Galerías Preciados.

Si queréis cumplida información sobre este día, podéis visitar esta página tan bien documentada: La verdadera historia de San Valentín.

Y así, hasta hoy…Partidarios y detractores los hay de todo. Y es verdad que tanto corazoncito y tanto “amor mío” puede provocar más de una subida de azúcar. Pero la ocasión la pintan calva y no hay mejor momento en todo el año para dar a paladear un poema de amor a quienes aún no se han atrevido a degustar un menú de poesía.

¡Que aproveche!

Con los mismos poemas, un tablero con los  que debieron ser elegidos e ilustrados por alumnas y alumnas en anteriores ediciones del santo no apto para diabéticos. Seguiremos con la idea, publicando en Pinterest e Instagram. ¿Hay mejor regalo que un poema de amor?

http://pin.it/mODq2AQ

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Encuentro literario con Pepa Merlo

En la biblioteca no hemos podido empezar mejor el mes de febrero. Ayer tuvimos la suerte de recibir la visita de Pepa Merlo, doctora en Filología Hispánica, narradora y autora de un precioso libro en el que antologa a algunas de las poetas del 27: Peces en la tierra. peces

El título de la obra lo toma prestado a una de las poetas más sorprendentes que el libro nos regala: Margarita Ferreras

No moriré mientras tú vivas.
Desesperadamente
mis raíces se alargan.
Eres agua y te busco.
Me revuelco como un pez en la tierra
cuando tú pasas.

El encuentro, celebrado en el marco “¿Por qué leer a los clásicos?”, auspiciado por el MEC, comenzó como deben comenzar las cosas: por el Génesis, recordando la maldición divina que todavía sirve para justificar cuál debe ser el papel de la mujer y para explicar el dominio que los hombres han ejercido sobre las mujeres: Sigue leyendo